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MIRANDO A FONDO

El SME y el clásico billete atorado

VÍCTOR GONZÁLEZ AVELAR

La Plaza Del Zócalo Quedó libre después de más de seis meses que estuvo secuestrada por el plantón organizado por el desaparecido Sindicato Mexicano de Electricistas bajo el control del señor Martín Esparza. Durante ese tiempo lo que había quedado de aquel sindicato, mantuvo secuestro para los habitantes del Distrito Federal el corazón del Centro Histórico.

 EL PLANTÓN FUE Organizado por el sindicato de una empresa que ya no existe, y que se extinguió por decreto presidencial, en atención a la ineficacia y corrupción que reinaba en la Cía. de Luz y Fuerza del Centro.

 FINALMENTE EL GOBIERNO Federal cedió a las exigencias del líder Martín Esparza, dentro de las cuales estaba la descongelación de 21 millones de pesos propiedad de los trabajadores. Este dinero correspondía al descuento del 3% del salario de los trabajadores y que con motivo de los conflictos generados por la extinción de la empresa, habían quedado a buen resguardo de las peligrosísimas manos de Martín Esparza. Esto es, en el fondo de todas las largas e intrincadas negociaciones con el gobierno y los líderes sindicales, en el fondo, todo se reducía a un billete atorado: los 21 millones de pesos de los cuales no podía disponer don Martín Esparza. Ahora ya sí puede y a placer.

 FUE EN LA SECRETARÍA De Gobernación en donde se firmó la minuta que resolvió el feo asunto del billete atorado, cosa que llenó de júbilo a Martín Esparza y corifeos; pero además del desatore del billete, el mañosísimo líder logró sacarle al gobierno otras muchas cositas que le había negado desde la extinción de la empresa y que era jurídicamente imposible concederles: el sindicato de trabajadores que ya no trabajan porque no existe la empresa, logró la "Toma de Nota" y con ello, el reconocimiento jurídico de la existencia y legitimidad de su actual Secretario General y además, la existencia mismo del sindicato, cosa que en la Secretaría del Trabajo les había negado siempre por la sencilla razón de ser jurídicamente imposible reconocer la existencia de un sindicato que no tiene empresa en donde laboren sus afiliados.

 COMO SE PODRÁ APRECIAR , en este país las autoridades siguen resolviendo los problemas jurídicos no apegándose a la ley, sino en razón del grado de presión y movilización que puedan demostrar los sindicatos o los grupos inconformes. La ley estorba a las autoridades y se muestran siempre impotentes para aplicarlas.

 RESPECTO A LAS OTRAS 360 O más leyes federales vigentes, encabezadas por la Constitución Política, las de los estados de la federación, los reglamentos a las leyes federales, las normas estatales y las municipales, para nuestros gobernantes son imposible de cumplir ni de hacer cumplir. Por esta razón basta con que un grupo las viole, para que el Estado se repliegue acobardado e impotente cediendo a cualquier tipo de petición por más descabellada que parezca.

 CAEMOS Otra vez en esa impunidad que se manifiesta en todos y cada uno de los aspectos de la vida nacional y que tanto daño nos ha hecho como país. Por lo pronto y al margen de la ley se acaba de desatorar un billete que estaba atorado. Martín Esparza feliz.

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