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Monitor del Cabildo

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LUIS FERNANDO SALAZAR WOOLFOLK

El anuncio hecho por el Ayuntamiento de Torreón, en el sentido de que se creará un "Monitor de Cabildo" a fin de que el ciudadano pueda observar por computadora "las actividades de los ediles en forma integral", es un absurdo que distrae la atención sobre el grave problema de opacidad del gobierno de Eduardo Olmos.

De acuerdo a información proporcionada por el secretario del Ayuntamiento a El Siglo de Torreón, el monitor referido pretende transparentar la operación del Gobierno Municipal, mediante el seguimiento de la actuación de regidores y síndicos "en tiempo real" como en la casita del Big Brother, o como dice el secretario del Cabildo: En una "pantalla grande" como en los "parlamentos de importantes ciudades del mundo". El disparate y la burla que lo anterior implica, de entrada obligan a preguntar cuánto costará el experimento cibernético y quién será el proveedor afortunado.

Lo cierto es que tanto por marco legal como por desempeño operativo, la ciudadanía quiere conocer datos duros de la administración de gobierno propiamente dicha, con el objeto de normar su criterio, y no interesan las entretelas del cotidiano anecdótico que ocurre al interior del Cabildo, que como tal además de irrelevante, suele ser vulgar y de pésimo nivel.

La ocurrencia del actual Gobierno Municipal, quiere distraer del reclamo reiterado de los torreonenses, en el sentido de que se publique algo tan elemental y a la vez tan importante como la nómina de funcionarios y empleados del Municipio. Ante tal obligación incumplida durante el último año, el alcalde pide un plazo de tres meses más para ofrecer esa información que por su naturaleza existe, y se mantiene en secreto por decisión deliberada de la autoridad.

El ocultamiento no es por torpeza o tontería de Eduardo Olmos y su equipo, sino que corresponde al estilo del "nuevo" PRI que más que nunca, por sistema se maneja en la opacidad, y es sordo a las interpelaciones al respecto. Para los priistas las demandas de transparencia son un estorbo a la marcha triunfal de un gobierno progresista que vive volcado en controlar a la "gente" con toda clase de dádivas, y que por lo tanto no tiene tiempo para detalles insignificantes como puede ser la transparencia y la rendición de cuentas.

Podemos imaginar al Monitor de Cabildo como una enorme pantalla en la que aparecen los regidores priistas regalando desde condones hasta despensas a quienes integran su carne de cañón electoral, en tanto que los ediles de oposición permanecen en sus escritorios sin hacer nada en apariencia, aunque se estén quebrando la cabeza para adivinar por qué en sólo un año la deuda del Municipio ha crecido de cuarenta a más de doscientos millones de pesos y en averiguar a dónde se está yendo el dinero de nuestros impuestos.

El silencio en la renovación del contrato de limpieza, o el enigma más reciente: por qué la construcción del estacionamiento en la llamada Gran Plaza simplemente no empieza, son incógnitas que pueden esperar a ser despejadas hasta que el cansancio de la crítica y el hartazgo de los ciudadanos abra paso al olvido, y las cosas se vengan como a las autoridades les dé la gana.

Basta escuchar al tesorero municipal que en forma cínica reconoce que un reciente crédito de veinte millones de pesos, fue obtenido y gastado sin autorización ni conocimiento del Cabildo, para cuestionar qué sentido tiene seguir en el Monitor a un cabildo cuya mayoría priista es acrítica y vasalla del sistema opaco, y su minoría panista clama en el desierto.

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