Navidad mágica
Un gran montaje en víspera navideña. Y es que cuando se abrió anoche el telón del Teatro Nazas durante la función de “El Cascanueces”, que ofreció el Russian State Ballet Mari El, el público lagunero se trasladó a la noche navideña en la que Clara y su hermano Fritz se preparan para recibir la noche buena, como narra el cuento de Amadeus Hoffmann, musicalizado por Tchaikovsky.
Desde el primer acto la compañía rusa dejó ver porqué están nominados al premio Lunas del Auditorio 2011. Telones realistas y precisos, un creativo vestuario que además de respetar la línea original del clásico del ballet hacía lucir a los bailarines en todo momento y una técnica impecable del cuerpo de bailarines, conquistó también al público lagunero.
Con gran técnica en sus movimientos, pero también con un estilo fresco, los bailarines dirigidos por el maestro Konstatntin Ivanov salieron a escena entre saltos y movimientos que llenaron el escenario del Nazas de juguetes, ratones y soldaditos de plomo que adquirieron vida a través del mágico lenguaje corporal, teniendo como fondo la popular obra del compositor ruso.
No solo se lucieron los solistas y primeros bailarines Olga Chelpanova y Konstantin Korotkov, invitados especiales de la compañía rusa en su gira 2011, quienes al terminó de cada acto fueron aplaudidos emotivamente, sino cada uno de los solistas que recrearon al Hada de Azúcar, al Caballero y a Drosselmeyer, entre otros personajes del cuento, sino los bailarines que sonrientes aparecían entre los telones para contagiar a los asistentes el espíritu de la Navidad.
Después del intermedio las parejas que interpretaron como solistas, la danza española de este ballet, la batalla entre el caballero y Rey de los Ratones, o la invitación del Hada para que clara reine el mundo de los dulces, hicieron sonar repetidamente aplausos en el Nazas, que se escuchaban tras la participación de cada uno.
Para los laguneros que disfrutaron del espectáculo quedó claro que el Russian State Ballet Mari El es una de las compañías que por la calidad de sus puestas en escena, se ha convertido en un icono del ballet clásico alrededor del mundo.
Cientos de pequeños laguneros festejaron el triunfo de Clara sobre el Rey de los Ratones, sin despegar la mirada del tío Her Drosselmeyer, el Caballero y la Hada de Azúcar, quienes se mezclaron con los demás juguetes en un despliegue visual que llenaba de movimiento y color todos los espacios del escenario en el teatro.
Con una gran respuesta del público y después de la reverencia final de los bailarines, los pequeños asistentes acompañados de sus padres despidieron al ejército de artistas rusos con una lluvia de aplausos y ovaciones.