Situación de riesgo. Un rebelde realiza una inspección de armas entre la comunidad, para evitar una nueva rebelión en su contra.
Un contingente armado de partidarios de Moamar Gadafi, entre ellos el jefe de seguridad del exgobernante, cruzó ayer cientos de kilómetros de desierto en varias caravanas de vehículos en su huida de Libia hacia el vecino Níger.
En tanto, los exrebeldes, ahora gobernantes de facto de Libia, dijeron que los partidarios más acérrimos de Gadafi habían abandonado sus últimos reductos.
Fue imposible verificar de inmediato la versión. Se conocían escasos detalles sobre la composición de las caravanas que recorrieron una amplia franja del Sahara, con distancias superiores a los 1,500 kilómetros entre zonas pobladas. Sin embargo, la primera caravana de una decena de vehículos llegó ayer a la capital de Níger, Niamey, donde una autoridad aduanera confirmó que en ella estaba Mansur Dao, jefe de seguridad de Gadafi e integrante del círculo íntimo del exgobernante, así como otros 12 exfuncionarios.
Otras caravanas libias ya pasaron Agadez, una localidad nigerina que se ubica a la mitad del trayecto entre la frontera y Niamey, ubicada en el extremo suroeste, dijo.
Gadafi no viaja en las caravanas, afirmó el ministro del Exterior nigerino Bazoum Mohamed, según la televisión Al-Arabiya.
La huida de un número considerable de personalidades del régimen de Gadafi podría propiciar un viraje importante en los acontecimientos en Libia, donde la insurgencia pretende someter los últimos reductos del gobernante. Las fuerzas de la oposición ingresaron el 21 de agosto en Trípoli y derrotaron la dirección de guerra de Gadafi, quien había gobernado el país por mucho tiempo.
Gadafi conserva el apoyo de tres ciudades importantes: Bani Walid, Sirte y Sabha.
La dirección insurgente ha emprendido conversaciones con dirigentes tribales en Bani Walid en un intento para que éstos permitan el ingreso de los rebeldes en la ciudad sin derramamiento de sangre, pero hay poco avance en el diálogo y persisten las sospechas entre las partes.
Las autoridades insurgentes aseguran que las poblaciones están divididas en Bani Walid y las demás localidades. Algunos sectores están dispuestos a rendirse y otros mantienen su apoyo a Gadafi. Las personalidades del exrégimen obligan a las ciudades a que se mantengan atrincheradas.
Ap