Sin control. Imagen cedida por la compañía eléctrica TEPCO, de un incendio en las instalaciones de la central nuclear, en Okuma, Fukushima, Japón.
Los pequeños empresarios y trabajadores que se vieron obligados a abandonar sus hogares cercanos de la planta de energía nuclear asolada por el tsunami en Japón, viajaron a Tokio el miércoles para exigir indemnización.
La gente está cada vez más furiosa con el manejo de la crisis por la compañía de electricidad de Tokio, que ha progresado apenas desde que el tsunami del 11 de marzo inundó la usina Fukushima Dai-ichi y anuló varios sistemas de enfriamiento, cuya reparación demandará meses de trabajo. "Sólo pido lo que me corresponde por derecho", dijo Ichijiro Ishikawa, de 69 años, un cavador de túneles que ahora vive en un refugio porque su casa está dentro de la zona de evacuación de 20 kilómetros en torno de la planta. "Sólo quiero lo que se me debe".
Una veintena de personas que vivían cerca de la usina viajaron 220 kilómetros para entregar una carta al presidente de la compañía TEPCO. Dijeron que las gestiones con el Gobierno para la compensación de las víctimas tomarán demasiado tiempo y quieren dinero ya. Algunos estaban al borde de las lágrimas.
Cuatro funcionarios de la compañía los recibieron cerca de la sede y ofrecieron disculpas. El presidente Masataka Shimizu también se disculpó durante una conferencia de prensa. Dijo que se efectuarían pagos en efectivo lo antes posible y que la compañía haría todo lo posible para detener las pérdidas de radiactividad. "Ofrezco disculpas por las pérdidas de radiación", dijo. "Las ofrezco desde el fondo de mi corazón".
Shimizu se negó a responder si renunciaría como responsable de la crisis. Dijo que su tarea era ocuparse de ella, de los problemas de los evacuados y la provisión de energía eléctrica.
TEPCO dijo previamente que dará 20 millones de yenes (240,000 dólares) a cada una de las poblaciones afectadas y según los analistas podría tener que pagar billones (correcto) de yenes en concepto de indemnizaciones.
DESCARTAR OMS RIESGOS
En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) descartó ayer la existencia de riesgo para la salud pública en Japón, luego que ese país elevó al nivel máximo la gravedad del accidente nuclear de la central de Fukushima.
La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira, dijo en rueda de prensa que "desde el punto de vista de salud pública, no hay necesidad de que se adopten nuevas medidas", además de las ya tomadas por el Gobierno de Tokio.
Neira consideró adecuadas las medidas como la evacuación de área de 30 kilómetros que rodea a la central nuclear, el monitoreo de radiación en agua y alimentos así como la prohibición de exportaciones y consumo de los mismos provenientes de la zona afectada. Por ello, la experta reiteró que por el momento no se necesitan adoptar nuevas o más drásticas medidas en Japón.
De igual forma Neira señaló que la OMS no contempla por el momento imponer una prohibición general a la importación de ciertos productos de Japón, pues a su parecer basta con "los controles previstos en el código de seguridad alimentaria".
IMPACTO DIFERENTE
A pesar de que se compara la gravedad de la explosión de Chernobyl con el accidente de Fukushima, Neira señaló que desde el punto de vista de impacto en la salud pública ambos accidentes son totalmente distintos. "En lo que respecta a la salud pública hay ciertas características que marcan la diferencia entre Chernobyl y Fukushima, ya que en Chernobyl hubo una explosión y la gente no fue evacuada, lo que hizo que muchos sufrieran una exposición aguda a la radiación", comparó Neira.
Además no se distribuyeron a la población afectada pastillas de potasio yodado ni se prohibió el consumo de alimentos provenientes de la zona, abundó la experta.
'Vuelven a clases'
La ola gigantesca mató a 74 de los 108 alumnos de la escuela primaria de Okawa y a 11 de las 12 maestras. El edificio principal está partido, con árboles incrustados en las aulas del segundo piso y el gimnasio y el patio de juegos han quedado reducidos a los cimientos de concreto enlodados.
Sin embargo, las clases empiezan dentro de una semana.
En todas las conmovidas costas nordestes de Japón, las escuelas han resultado sumamente dañadas o convertidas en refugios y familias enteras se quedaron sin empleo, vivienda permanente o automóviles, pero la nación está decidida a llevar a cabo una de sus rutinas primaverales: el comienzo del año escolar en abril, aun mientras el país sigue de duelo.
"Todavía no estoy lista para pensar en la escuela. Ni siquiera han hallado a mi hija", se lamentó Naomi Hiratsuka, que perdió a su hijita Koharu, una alumna de sexto grado en la escuela de Okawa y tiene otra menor que entra en primer grado.
Las autoridades dicen que establecer rutinas es un paso decisivo para reconstruir las comunidades y alejar a los residentes de la sensación de crisis. Los 34 alumnos sobrevivientes de la escuela primaria de Okawa comenzarán las clases el 21 de abril en cuatro aulas de una escuela cercana, permaneciendo juntos y tratados como si estuvieran en una escuela separada.
"Todavía no sabemos si la escuela puede ser reconstruida, pero queremos mantener la continuidad para los alumnos", explicó Kato Shigemi, funcionario de educación en Ishinomaki, una comunidad devastada a 350 kilómetros (220 millas) al nordeste de Tokio.
Sí crecerá menos
A pesar de lo que se había dicho, Japón redujo sus expectativa de crecimiento por el desastre:
⇒ El Gobierno japonés recortó sus previsiones de crecimiento económico, debido a daños por el terremoto y tsunami del 11 de marzo pasado.
⇒ La escasez de energía eléctrica ha provocado una reducción de la producción industrial y el consumo, lo que ha llevado a reducir su evaluación exportadora.