Nacional fernandez noroña Cuba Tren interoceánico Suprema Corte Ricardo Salinas Pliego

'Roommates', libres lejos de casa

Lejos de su familia. Roommates. Necesitan de un lugar seguro, iluminado, con servicios a la mano y colonias bien comunicadas con el transporte público y compartir los gastos.

Lejos de su familia. Roommates. Necesitan de un lugar seguro, iluminado, con servicios a la mano y colonias bien comunicadas con el transporte público y compartir los gastos.

EL UNIVERSAL

Es un departamento de 80 metros cuadrados, céntrico y seguro. No hay papás, ni maridos, tampoco hijos ni abuelas, sólo roommates, que decidieron asumir la responsabilidad de compartir el espacio con otras personas que no son de su familia. Hay tres habitaciones, en una duerme Carla de 28 años, ingeniera industrial, en una más, la otra Karla de 27 años, mercadóloga, y en la tercera, Blanca de 26, de negocios internacionales.

Son tres mujeres jóvenes, representativas del perfil que más se repite entre los roommates capitalinos: son mayores de 25 años, profesionistas, trabajadoras, autosuficientes y consideran que vivir la soltería lejos de los padres y antes de casarse es un proceso de vida primordial que ninguna mujer joven debe de perderse.

Comparten vivienda por las mismas razones que lo hacen otros jóvenes en el mundo: los sueldos insuficientes. A ninguna le alcanza como para poder afrontar el alquiler de un departamento en solitario, ni mucho menos comprarlo. Para ellas como para muchos jóvenes en el Distrito Federal es más sencillo vivir en una colonia segura, céntrica, en un departamento que les acomode a todos los co-residentes y donde se puedan repartir los gastos en 2, 3 o 4.

Muchas veces la más sacrificada en estos casos es la intimidad, la economía no les deja otro camino y las estadísticas confirman la tendencia, Según el Censo de Población y Vivienda 2010, el 9% de hogares mexicanos son no familiares, esto es que están formados por personas que no tienen parentesco familiar, sólo comparten la vivienda y un gasto común.

En el caso de las dos Carlas y Blanca viven juntas por estrategia; comparten gastos, amistad y oídos cuando al llegar a casa una le cuenta a la otra su día laboral.

No compraron muebles en conjunto porque las tres creen que están en el departamento de paso, ninguna planea quedarse para siempre viviendo con la otra, Carla, la ingeniera quisiera comprar su departamento e independizarse, la otra Karla no descarta casarse o tener hijos y Blanca tampoco niega que le gustara compartir su vida con un hombre si es que "lo encuentro lo suficientemente inteligente como para que entienda que a veces debo viajar y que habrá noches que pase fuera de casa", dice.

Se conocen porque las tres vivían en Cuautitlán Izcalli Estado de México, antes de independizarse de sus padres las tres pasaban en promedio 5 horas en el transporte público o dentro de sus automóviles, por eso buscaron una colonia que estuviera cerca de Polanco, donde dos de ellas trabajan y que cumpliera con varios requisitos que necesita una mujer joven para vivir lejos de sus padres: un lugar seguro, iluminado, con servicios a la mano, lugares de estacionamiento cercanos a la vivienda, gimnasios, supermercados a los que se pueda ir caminando y colonias con el transporte público.

A pesar de ser hijas de familias tradicionalistas que esperaban de ellas una boda antes de salir de casa, las tres chicas decidieron romper con las costumbres y afrontan las preguntas incómodas de la familia: ¿Cómo que te vas a vivir con tus amigas? ¿Qué no te piensas casar? Hija, ¿Serás la nueva eterna señorita? como las dos hermanas viejitas vecinas de toda la vida y que siempre conocimos como las Señoritas Flores, ¿Qué, quieres vivir sola para experimentar el libertinaje? A todos, tíos, primos, papás y demás han contestado con acciones. Han tenido que demostrar que son chicas responsables, trabajadoras y que como muchas mujeres no están peleadas con formar una familia, pero que quieren conocerse primero como individuos y luego como pareja y madres.

Vivir solas es fácil, al menos eso cuentan. "Cuando necesitamos de un hombre Carla se convierte en Carlos", dicen. Tal vez por su profesión o por simple sentido común, pero Carla, la ingeniera industrial, es la responsable de cambiar los focos cuando se funden, de tomar el taladro y cambiar las persianas, de poner clavitos y la que ideó armar una caja de herramientas con lo necesario para reparar solas lo que se requiera.

"No hemos sentido que nos haga falta un hombre más que para los asuntos que requieren fuerza como cargar un garrafón de agua de 20 litros o subir muebles pesados", dice Karla. Aunque Blanca cuenta que para todas esas tareas tienen sus mañas; el garrafón y la basura los carga el jardinero de la unidad habitacional donde viven, las bolsas del supermercado se resuelven si se suben dos veces las escaleras y para todo lo demás existe Internet que siempre de donde sacan teléfonos de plomeros, electricistas y demás oficios.

Han formado un hogar. Juntas pagan todos los servicios como la renta, pero la despensa es individual.

Este tipo de hogares se ha convertido en una opción no sólo para estudiantes que vienen del interior, sino para gente joven y con carrera terminada, pues hoy la mayoría de los roomates son jóvenes que comparten vivienda sin distinción de sexo ni profesión.

Pagan de mil 500 a 3 mil 500 pesos, 40% de su sueldo, para una renta.

Leer más de Nacional

Escrito en: Roommates

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Nacional

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Lejos de su familia. Roommates. Necesitan de un lugar seguro, iluminado, con servicios a la mano y colonias bien comunicadas con el transporte público y compartir los gastos.

Clasificados

ID: 677109

elsiglo.mx