En el borde. Pendiendo de una delgada cuerda a 45 metros de altura es como trabajan Roberto y Carlos. EL SIGLO DE TORREÓN / SERGIO REYES
Roberto y Carlos, compañeros de profesión y amigos de toda la vida, quienes debido a problemas económicos y familiares no concluyeron sus estudios hace 12 años, hoy se encuentran con rodillo y cubeta en la mano, pendiendo de una delgada cuerda a casi 45 metros de altura impermeabilizando el techo de una parroquia al oriente de la ciudad, "la verdad nos da mucho miedo, pero es en lo que trabajamos desde siempre," menciona Roberto mientras se sostiene de su cuerda de "vida".
Desde hace 2 años, los amigos se han desempeñado en labores de construcción e impermeabilización a grandes alturas luego de que decidieran abandonar la escuela preparatoria por falta de recursos y la necesidad de un empleo para mantener a sus familias.
Roberto Ortiz, quien cuenta con 27 años y una esposa asegura que su sueño siempre fue estudiar medicina o desempeñarse en un hospital "cuando era chico quería ser doctor o estudiar enfermería, pero la vida te presiona para que agarres lo primero que encuentres y aquí estoy", menciona entre risas nerviosas al sostenerse de su compañero en el borde del techo.
Después de algunas pasadas del espeso líquido impermeabilizante, asegurar su cuerda "de vida" con doble nudo y tomar un respiro, es cuando Carlos Martínez recuerda lo que lo llevó hasta esa altura de la vida "a los 14 años dejé la prepa, me urgía tener lana y me metía a varias cosas, he trabajado en edificios, puentes y techos de todo tipo, uno se va acostumbrando a pesar del miedo".
Aunque saben de los riesgos que significa realizar tareas de mantenimiento y construcción en lo alto, Roberto asegura que espera un mejor panorama para los próximos años, donde tiene proyectado ser su propio jefe "uno tiene la esperanza de dejar de arriesgarse y poner un negocio, algo tranquilo... esperemos que se pueda hacer pronto".
Carlos, quien toma su turno con el rodillo, prefirió reservarse sus planes por el futuro, "la necesidad es mucha y mejor le seguimos así".
ROBERTO ORTIZ
Trabajador