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Sueño artificial

Millones de personas recurren a los somníferos para poder descansar pero... ¿qué consecuencias puede tener esto?

Sueño artificial

Sueño artificial

Joel Flores

El sueño, es una de los aspectos más importantes en la vida del ser humano y se considera que para lograr que el organismo experimente un buen descanso, lo más recomendable es dormir diariamente durante un período de siete a ocho horas. Sin embargo, por diversos motivos, esto le resulta casi imposible al menos al 30 por ciento de la población mundial.

Esta situación se ha convertido en un problema de salud mundial, ya que representa que millones y millones de personas tengan insomnio, un padecimiento que lamentablemente va a la alza en la vida moderna.

Este problema se presenta como la oportunidad para la industria farmacéutica, que al paso del tiempo se ha encargado de desarrollar somníferos, que no son otra cosa que sustancias químicas depresoras del sistema nervioso central, cuya labor principal es inducir al sueño, al disminuir la actividad y los pensamientos de las funciones de integración superior del propio sistema, como lo son: la memoria, el juicio y por consecuencia, el estado de conciencia del individuo.

La sensación de relajación y descanso, genera que quienes las consumen, vean en estos fármacos la solución a su problema para poder conciliar el sueño y mantenerse tranquilos, sin embargo, finalmente se trata de un estado provocado por las sustancias que componen el somnífero, las cuales provocan un cierto grado de adicción, de ahí la importancia de que estos productos depresores sean recetados por un médico especialista, quien luego de evaluar al paciente, determine el tipo de fármaco requerido, sus dosis y la frecuencia con que deberá usarse, siendo aconsejable que el mismo no se consuma por un período mayor a 30 días.

Somníferos en el mercado

La demanda de productos que ayudan a conciliar el sueño, ha generado que en el mercado se tenga disponible una gran cantidad de productos, que bajo diferentes presentaciones y características, ofrecen la solución al problema, entre los que se encuentran los de venta libre y los de venta por prescripción médica.

De venta libre

En el caso de los somníferos de venta libre en las farmacias estos contienen antihistamínicos, o bien la hormona melatonina.

Los primeros, con antihistamínicos son muy comunes y se presentan con nombres comerciales como Tylenol PM, Nytol y Unisom, aunque algunos de ellos pueden provocar problemas secundarios, de ahí que quien los consuma pudiera sentirse perezoso, somnoliento o presentar dificultades para sus actividades normales al día siguiente.

Aquéllos que contienen melatonina, una hormona que es secretada en el cerebro y ayuda a regular el ciclo de sueño, están a la venta en productos presentados como suplemento alimenticio, los cuales legalmente no están sujetos a rigurosos procesos de control, como ocurre con los fármacos, de ahí que quienes prendan consumirlos, deban asesorarse primero con un médico especialista.

De prescripción

Por otra parte, se cuenta con los somníferos de prescripción, los cuales por sus características, requieren de un estricto control médico y entre las marcas existentes se encuentran: Valium, Xanax y Klonopin.

Aunque este tipo de medicamentos o fármacos se relacionan con un problema de dependencia, está comprobado que utilizados bajo una buena asesoría médica, suelen dar excelentes resultados, además de que este riesgo disminuye con el uso de medicamentos de reciente ingreso al mercado, para cuya elaboración se toman muy en cuenta los beneficios que se pueden dar a los pacientes en cuanto al cuidado de su salud, tanto para el control de su padecimiento, como al tratar de evitar daños secundarios.

Cómo evitar su consumo

El uso de los somníferos, obedece a una necesidad del cuerpo humano a descansar, a lograr conciliar el sueño que deberá traducirse en un estado de relajación.

Sin embargo, muchas pueden ser las causas que lleven al cuerpo a no lograr este objetivo y un buen número de ellas se refieren a la ausencia de hábitos saludables en el estilo de vida diaria, lo que da origen a un desorden del metabolismo y por consecuencia, a que el organismo pierda su equilibrio.

Entre las recomendaciones que hacen los especialistas en la materia y que por consecuencia se reflejaría en no tener la necesidad de consumir somníferos están las siguientes: Procurar tener un horario regular de sueño, es decir, irse dormir y despertar siempre a una misma hora, a fin de mantener una sincronía en las funciones del cuerpo.

Se debe evitar el consumo de cafeína, nicotina y alcohol, sustancias consideradas estimulantes que permanecerán en el cuerpo a lo largo de varias horas y por lo tanto afectarán el ciclo de sueño.

Otra de las recomendaciones es no ingerir alimentos, ni bebidas antes de irse a dormir, evitar los picantes que provoquen acidez, de ahí que se recomiende un refrigerio muy ligero.

Debe evitarse hacer ejercicio justo antes de ir a dormir, ya que la actividad genera calor corporal, que tardará varias horas en disminuir y por consecuencia, mantendrá el estado de alerta. Una temperatura corporal fresca, estimula el sueño.

Entre las actividades saludables y que estimulan el sueño, está el darse un baño antes de meterse a la cama, leer algún libro, escuchar música, meditar, etc.

Además se recomienda preparar el ambiente para un sueño profundo, donde se incluye una habitación fresca, oscura, tranquila, sin ruidos que se conviertan en distractores, así como contar con un colchón cómodo y firme, que garantice el soporte del cuerpo.

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