Sembrar para recoger. Esto se aplica no sólo en la agricultura, sino también en muchas tareas del quehacer humano. Cuando doblaba por la mitad el siglo anterior llegamos a esta casa y por ese entonces el beisbol era amo y señor de las preferencias de los que habitaban aquí.
Un grupo de españoles, secundados después por algunos mexicanos, empezaron a pugnar porque el futbol tuviera raíces en este semidesierto. No era fácil, pero había gente muy insistente. Cerca de esta casa, en esquina de Matamoros y Acuña, estaba un negocio automotriz manejado por el "Güero" López.
Ahí nos deteníamos de vez en cuando para platicar con empleados y con el mismo "Güero", que era un fanático del futbol, incluso en este diario fue uno de los primeros en escribir de este deporte. Luego aparecieron otros como Rafael Lara García, José Luis Muñoz, etcétera, etcétera.
Poco a poco el futbol fue ganando simpatías hasta convertirse en el fenómeno actual, y es cierto, muchas páginas de los periódicos de todo el mundo están dedicadas a él, pero quienes aman el beisbol y sobre todo quienes lo promueven no deben cruzarse de brazos.
El beisbol es también una rama hermosa, pero necesita más difusión, más respaldo de todos los que estamos en los medios, porque también hay muchos niños y jóvenes que lo prefieren. Es necesario que los equipos profesionales se acerquen más a las escuelas y lugares donde hay menores.
Por ello nos gustan los planes que tiene gente como Luis Dovalina Flores y Ernesto Lesprón, de Vaqueros Laguna, para llevar a todos los lugares algo de lo que está haciendo este querido equipo, que está por iniciar en estos días su pretemporada.
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