Solamente dos líneas dedicamos ayer a Salvador Necochea Segui, quien en Ciudad Lerdo, Durango, fortaleció la idea de que la Comarca Lagunera volviera a tener futbol de Primera División. Dicho comentario despertó otros más, reconociendo por fin la tarea de Necochea Segui.
Eran principios de los años ochentas, y un grupo, por cierto muy reducido, nos reuníamos los jueves por la noche en la casa del ingeniero Necochea para planear y organizar los trabajos de un equipo que nacía en la Segunda División ante una gran indiferencia de los laguneros.
A éstos no les interesaba volver a apoyar a un equipo profesional de futbol, después de la venta del Torreón y luego del Laguna. Decían que no volverían a un estadio y estuvo en chino resucitar aquí el futbol de paga, apareciendo intentos con otros equipos como Panteras y Coyotes.
En aquellos inolvidables jueves nocturnos, las reuniones eran de riguroso traje. Unos llevábamos los frijoles, otros los chiles rellenos, las costillas, el guacamole, las tortillas, etcétera. Entre la concurrencia estaban en un principio los siguientes:
Javier "Colorado" Gutiérrez, Gustavo de Villa, Jesús Mario Castrillón, Gerardo de la Torre, Carlos "Carús" Estrada, Carlos Ortiz, Carlos Vázquez, Padrón, Ricardo Gilio, Rubén Maturano, Beto Garza, que siempre llevaba chilaquiles verdes, y nuestros hijos, unos dejando la niñez y otros asomándose a la juventud. Después se uniría Juan Gómez Junco.
El tema principal era el siguiente partido en Segunda División, con sus problemas, quién atendería a los árbitros, quién los vestidores, quién las entradas, etcétera, etcétera. Después se jugaba un partido donde Maturano ponía las reglas, y así fue conformándose la historia de lo que sería un gran equipo.
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