Aun cuando se ganó y quedan cinco partidos en casa y cuatro fuera, hay muchas cosas que analizar con detenimiento, ahora que Santos Laguna entra en una nueva etapa, porque debe haber modificaciones y ajustes dentro de un equipo muy hecho, bien conformado pero con lagunas.
Espacios que no se llenan del todo, esté quien esté de técnico, porque el rendimiento de algunos no es el que se requiere siempre. A veces ofrecen su mejor accionar y otras se acomodan tranquilamente en la hamaca de la suficiencia que da el recibir un buen salario.
Con Diego Cocca todo mundo se amontonaba junto a Oswaldo, sin orden ni sistema. El sábado, aunque todavía quedan espacios cedidos al rival, ya hay más idea y sobre todo que los que combinaban las buenas actuaciones con las pasadas por agua ya reaccionaron.
Está el caso de Daniel Ludueña, que a veces no quiere dar una y otras le vale un comino que lo quieran parar, él sigue con lo suyo y ayuda. Está también el caso de Felipe Baloy, que se la pasa enojado con los rivales y ahora tiene que entender que ya hay quien lo supla.
También Santiago Hoyos tiene que seguir mejorando pues los puestos en zona defensiva están peleados. Entre los que cumplen mencionamos a Oribe Peralta y a Juan Pablo Rodríguez. El mismo Osmar Mares le ha quitado el puesto a Morales, a quien nadie extraña.
En casa quedan encuentros contra Cruz Azul, Toluca, América y Atlas, así como lo que falta frente a Monarcas. Afuera: contra Puebla, Querétaro, Tecos y Tigres. Veintisiete puntos en disputa, de los que hay que rescatar el mayor número posible si se quiere estar en la fiesta grande.
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