En la primera experiencia que se tuvo en la Comarca con la llegada a la Primera División, las cosas no eran agradables para nadie, especialmente para sus directivos. Los de la Ola Verde eran varios laguneros que ponían cariño y recursos. El del Torreón su dueño era Juan Abusaíd Ríos.
Gracias a Armando Navarro Gascón tuvimos las puertas abiertas del Laguna. Incluso estábamos en sus reuniones, aprendiendo y viviendo el futbol desde sitio tan privilegiado. Cada partido era vivido de diferente forma, sobre todo con las angustias del descenso.
Hasta que un día apareció un hombre diferente, lleno de alegría, muy distinto a los demás. Se llamó Gilberto Martínez y se acompañaba de don Paco Dávila en viajes y reuniones. Y ahí nos pegamos nosotros, invitados por ambos. Viajamos en avión por vez primera a ver partidos.
El temperamento de ambos era muy diferente. Don Gilberto a todo le encontraba el lado agradable y de todo se reía, don Paco no. Siempre, el primero nos decía: "Mira, un día nos vamos y tú le vas a seguir, pero no sufras todo esto, sino gózalo y aprende. Te va servir mucho".
En las derrotas, don Gil calmaba los ánimos en las sesiones y les decía a los presentes: No se enojen, esto es sólo un juego y es para divertirse. Cómo lo recordamos siempre. Alguna vez tuvimos que cambiar reporteros de fuente porque se presionaban cubriendo el futbol.
Antes de iniciar esta liguilla hablamos del cuento de este era un gato, refiriéndonos a las circunstancias que tiene el futbol. Que los árbitros, que las lesiones, que las expulsiones, etc. etc., el mismo cuento, al que hay que buscarle otra versión, sin sufrir y sin dañar la salud. Con más capacidad.
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