Gómez Palacio y Lerdo CONGRESO DE DURANGO Gómez Palacio Detenidos

USTED NACIÓ PARA TRIUNFAR

MARIO ALBERTO GARZA GUERRERO

En el evangelio de San Marcos 2:1-5, leemos la historia de cuatro amigos que quieren ver a Jesús para que sane a un paralítico, y al ver que éste se encuentra rodeado de mucha gente, y que el lugar en el que se encontraba no cabía ni un alfiler, deciden subirlo al techo y hacer un agujero y lo bajan en su camastro.

Al ver Jesús la fe de ellos sana al enfermo y éste toma su lecho y sale por la puerta.

Siempre vamos a llegar a un techo.

El techo representa un límite, representa algo que nos frena, representa el final de una etapa. Siempre nosotros vamos a llegar a un techo en todas las áreas, en techo económico, a un límite vocacional, a un límite intelectual, a un estado de meseta espiritual. Siempre en todo recorrido hay un techo. El techo no es un castigo ni una puerta, es un límite al que todos vamos a llegar, porque todo crece y alcanza un momento de meseta donde aparece un freno, un límite. Detrás de ese techo siempre hay una bendición.

Detrás del techo está la bendición esperando.

Cuando tú rompes tu techo y quiebras tus límites, siempre el Señor te va a estar esperando detrás. El va a estar esperando detrás de tus límites económicos, del límite familiar, del límite afectivo. Dios va a marcar un antes y un después, cuando rompas el techo.

Siempre en los techos van a aparecer los estados de meseta ¿cuántas veces te sentiste estancando, sentiste que llegaste a un momento donde no pudiste avanzar más en un área? Eso es normal. Lo importante es que rompas el techo, porque detrás del techo está el gran milagro que estabas esperando.

John Maxwell dice que hay personas que pelean por un souvenir, aquello que se regala en un evento; otras personas pelean por un trofeo, lo que se regala en un campeonato; pero hay otras personas que pelean por un legado, eso es lo que se deja en las próximas generaciones.

Nosotros no estamos para un suvenir, ni para un trofeo, estamos aquí para dejar una bendición que perdure para nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos.

Entonces cuando llegamos al techo, que es el límite, el freno, es estancamiento. ¿Qué hacemos?, ¿Lo aceptamos o lo rompemos?, los hombres de la historia rompieron su techo y recibieron su milagro. Saca la fuerza que está en ti y rompe con tus manos todo límite que aparezca.

Cierto hombre recibió la visita de un ángel que le comunicó que le esperaba un futuro glorioso. Se le daría la oportunidad de hacerse próspero, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad, y de casarse con una muy hermosa mujer. Ese hombre pasó su vida esperando los milagros, pero nunca ocurrieron, se murió solo y pobre. Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó: "me mentiste, me prometiste riquezas, una buena posición social, una bella esposa. Me he pasado la vida esperando en vano". "Yo no te hice esa promesa", replicó el ángel, "te prometí la oportunidad de riquezas, una buena posición social y una hermosa esposa"; el hombre estaba intrigado. "No entiendo lo que quieres decir", confesó.

¿Recuerdas que tuviste una vez la idea de poner un negocio pero el miedo al fracaso te detuvo, y nunca lo pusiste en práctica?, el hombre asintió. "Al no decidirte, unos años más tarde, se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerlo en práctica. Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo.

Recordarás, prosigue el ángel, en una ocasión que un terremoto sacudió la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos; tuviste la oportunidad de ayudar a encontrar a alguien y rescatar a los sobrevivientes, pero no quisiste dejar tu hogar, sólo por miedo a que los saqueadores robasen tus pertenencias. Así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa. "El hombre asintió con vergüenza. "Esa fue tu oportunidad de salvar la vida a cientos de personas con lo que hubieras ganado el respeto de todos ellos, continuo el ángel.

Por último recuerdas aquella mujer pelirroja que te había atraído tanto? La creías tan incomparable con cualquier otra y nunca conociste a nadie igual, sin embargo pensaste que esta mujer no se casaría con alguien como tú, y para evitar el rechazo, nunca te le declaraste?, el hombre volvió a asentir pero entre lágrimas dijo: sí amigo mío, a todos se nos ofrecen a diario muchas oportunidades pero muy a menudo tomamos malas decisiones y las dejamos pasar por nuestro miedo e inseguridad.

Cuando aparezca un límite tú tienes que poner tus manos porque ese límite tiene que ser roto.

Recuerde Usted: Nació para Triunfar.

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