“El arte de enseñar es el arte de ayudar a descubrir”.
Mark Van Doren
Es muy común, que los niños se enamoren de aquella figura que les otorga los primeros placeres del conocimiento; de la persona capaz de llevarlos a conocer un mundo nuevo, lleno de aventuras y experiencias inimaginables. Es comprensible que aquellos pequeños se ilusionen con ese ser provocador de sonrisas, que los comprende y al mismo tiempo orienta e inspira; de aquel responsable de impulsarlos a nuevos caminos; de su maestro.
Hoy rendimos homenaje a esos ángeles que con su luz han sabido guiar el camino de nuestros pequeños, y que con su paciencia y amor han hecho que sus historias se llenen de logros, reconocimientos y sonrisas de satisfacción; hoy es día de aplaudir a los seres que con su trabajo y dedicación han permitido que nuestra misión se cumpla día con día y que nuestros niños sigan conservando la alegría y magia que los caracteriza; hoy reconocemos la labor de nuestras y nuestros maestros.
Cualquiera que haya visitado nuestra asociación, no me dejará mentir cuando digo que desde la primera vez que pones un pie en Ver Contigo te dejas llevar por la atmósfera de magia y amor que los niños nos regalan y empiezas a creer en la maravilla que es trabajar por el bien de los demás. Nuestras maestras al igual que todos, llegaron con la bolsa cargada de ilusiones, expectativas y ganas de trabajar; y conforme tuvieron la oportunidad de conocer a nuestros niños con todos sus deseos de salir adelante y tenacidad; la bolsa con la que llegaron fue llenándose cada vez más de emoción, retos y sobre todo de un gigantesco amor por su trabajo.
Estoy más que convencida de que lo admirable no es hacer bien algo que todos hacen, sino tomar lo difícil por los cuernos y saber transformarlo en logros. Nuestras maestras dejaron claro esto cuando tomaron el reto de unirse a nosotros; el reto de guiar a un niño con discapacidad, de enseñarle a ver con el corazón, de llenarlo de luces y colores; se lanzaron a la aventura de sacar a nuestros pequeños de ese mundo de oscuridad y aislamiento, a la aventura de no rendirse ante los fracasos y de estar dispuestos a sacrificar días y noches con tal de estar mejor preparado y lograr su bienestar.
Sin duda alguna no puedes trabajar por la creación de la sonrisa de un niño, si no cuentas con la suficiente dotación de amor, cariño, inocencia y alegría para contagiar a los pequeños. Nuestras maestras se han convertido en esos ángeles dispuestos a enseñar pero sobre todo a inspirar. En ángeles que no sólo les muestran que hay un camino lleno de luz y esperanza, sino que los toman de la mano y los llevan a tocarlo y sentirlo para buscar por sí mismos nuevos senderos y posibilidades; ángeles que les enseñan que una caída y un golpe no significan nada, más que una forma de aprender de los errores.
Hoy felicitamos a los culpables de la sonrisa de asombro y emoción de nuestros niños al lograr algo inimaginable. Hoy agradecemos en nombre del pequeño que con esfuerzos, aprendió a dar sus primeros pasitos; del niño que poco a poco supo reconocer las diferentes texturas y sonidos que le rodean, del bebé que supo responder a la voz de su madre, del niño que logró articular sus primeras frases. Les damos las gracias en nombre de aquél que pudo escribir por primera vez su nombre, del niño que aprendió a contar el número de sus juguetes y que pudo leer su primer libro. Gracias a nombre de la niña que pudo proyectar luz en medio de la oscuridad, del pequeño que aprendió a distinguir formas cuando todo era borroso. Gracias a nombre del niño, que reconoció el rostro de su mamá, que pudo comprender lo que era un abrazo y un beso y que tuvo la oportunidad de conocer el mundo que le rodea.
Gracias a nombre de todos y cada uno de los niños de Ver Contigo, gracias por su entrega, esfuerzo y sobre todo por su amor y paciencia. Gracias por demostrarles a ellos, a sus familias y a todos nosotros, que todo es posible y que afuera hay un mundo hermoso por descubrir.
Si quieres colaborar en crear un mundo de luz para nuestros pequeños, colabora con nosotros. Aceptamos donativos en efectivo y especie. Contáctanos al 712-98-94 y 711-10-99 o en comunicación@vercontigo.org.mx