Tres años después de estallado un farragoso pleito entre el grupo Vitro y Banamex al acusar el primero al segundo de una compra hostil de acciones para ganar posiciones en su Consejo de Administración, las firmas llegaron a un acuerdo de cese total de hostilidades.
Se diría que, como los gallitos de barriada, se dieron un "tirito" de cachetadas, descontones, patines y cabezazos, hasta agotar sus rencores, para luego quedar como cuates.
Las partes llegaron ayer ante el juez segundo de Distrito en Materia Civil y del Trabajo de Nuevo León, para levantar todas las demandas que se habían cruzado entre sí. Borrón, pues, y cuenta nueva.
El enfrentamiento entre la productora número uno de vidrio en México y el banco número dos del país, se inició en abril de 2008, al presentarse representantes de éste con constancias de una tenencia accionaria en la mano, para participar en una asamblea general ordinaria de accionistas... y de pasadita reclamar dos asientos en el Consejo de Administración.
Banamex, vía su casa de bolsa Acciones y Valores, había adquirido, pian pianito, aprovechando la dramática caída en el precio de sus valores ante la grave situación financiera de Vitro, un total de 53 millones de acciones, equivalentes al 14.9 por ciento del capital de la firma con sede central en Monterrey.
De acuerdo a la Ley, cuando un particular acumula 10 por ciento de participación accionaria, tiene derecho a votar las decisiones de la emisora. Y aunque el banco rechazó que las compras las hubiera realizado como tal, es decir para sí, dado que fueron para su clientela, por más que reconocía una tenencia propia de dos por ciento, de acuerdo a la cláusula quinta de los estatutos internos de Vitro, no puede haber participación extranjera en el capital de la empresa.
Como usted sabe, Banamex tiene como dueño al Citigroup de los Estados Unidos.
Más aún, la cláusula sexta del capítulo segundo de los estatutos señala a la letra que "toda transacción de acciones que llegue a acumular más del 9.4 por ciento de los papeles en circulación, está sujeta a la autorización del Consejo de Administración".
Con base en ello, Vitro demandó, logrando, de entrada, que se congelaran las acciones objeto de la discordia, tras conminarse a la casa de bolsa a informar cuántas acciones de Vitro había depositado en el banco hasta el 17 de abril de 2008, en que se celebró la asamblea.
Lo curioso del asunto es que en su defensa Banamex señalaba que la maniobra era a favor de Vitro, dado que al acumular suficientes acciones se presionaría a la vidriera para mejorar su desempeño.
Más aún, la protegía de la posibilidad de que un tercero pretendiera realizar una compra hostil, aprovechando el bajo precio de los papeles.
El asunto convocó a la polémica, dado que si bien el Artículo 42 de la Ley del Mercado de Valores establece la posibilidad de que las emisoras de Bolsa confeccionen reglas para proteger sus acciones, pareciera que se inhibe la participación de jugadores en un mercado que debía estar totalmente abierto.
La paradoja del caso, frente a la exigencia de Banamex de abrir el ostión, es que la propia Bolsa Mexicana de Valores en su emisión accionaria expidió un estatuto interno que señalaba letra por letra que "ninguna persona puede adquirir de forma directa o indirecta cinco por ciento o más de los papeles en circulación, salvo que previamente obtenga el consentimiento del Consejo de Administración, y luego de la asamblea de accionistas".
El caso, como quiera que sea, lo ganó Banamex en primera instancia, al comprobar que, en efecto, la mayor parte de los papeles los había adquirido con cargo a su clientela, lo que mantenía el esquema de pulverización del capital, reclamando gastos y costas del juicio, contra lo que apeló Vitro.
El ping pong se prolongó hasta hace una semana en que las empresas decidieron llegar a un arreglo.
Cada quien, pues, se queda con su golpe, por más que hasta hoy la pérdida es para Banamex, dado que las acciones en Vitro se cotizan a un valor inferior al que las adquirió.
Ahora que del otro lado de la moneda la perspectiva de la vidriera en este momento es mucho mejor que hace tres años. Vitro y Banamex cuates.
BALANCE GENERAL
Las señales apuntan a que en su respuesta definitiva al reclamo del juez sexto de Distrito en Materia Administrativa, quien le dio un plazo perentorio para el sí o no a la solicitud de Teléfonos de México para entrar al mercado de video, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes le dará luz verde a la firma de Carlos Slim... condicionada.
La distancia entre el plato y la boca será que la telefónica arregle sus problemas de interconexión con el resto de la competencia, y acepte acuerdos como el de la homologación de zonas para efecto de cobros de larga distancia.
Se diría, pues, que el asunto quedará como estaba, por más que la Comisión Federal de Telecomunicaciones y la Comisión Federal de Competencia se han pronunciado por el sí, en el primer caso en forma encubierta, al dejar correr un escenario de "alternativa ficta", y en el segundo directamente.
La presión, pues, no le funcionó a Slim.
NADA DE NADA
El año pasado, cuando la Secretaría de Hacienda señaló que era inminente la colocación de los bonos ciudadanos, cuya posibilidad había aprobado el Congreso, se contrató a una empresa de los Estados Unidos de razón social Bain & Company para trazar la ruta de la colocación.
La firma cobró 43.2 millones de pesos por el trabajito.
El caso es que de pronto alertó la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de que la posibilidad podría acumularle una serie de demandas a la emisora, dado que el público no tendría asideras para garantizar un rendimiento.
Si ésta se colocaba, como mandan los cánones, sobre la base de una tasa real de rendimiento, es decir por encima de la inflación, Pemex saldría perdiendo, dado que ésta sería superior a la que ofrece para financiarse.
Y sí, del otro lado de la moneda, se indexa el rendimiento a las ganancias de la empresa, éstas son nulas, dado que el fisco le cobra a la paraestatal tributos por el 120 por ciento de sus ingresos.
Como lee usted, el galimatías está cerrado.
SÍ-SE-PUEDE
En su discurso de aceptación del premio que le otorgó la organización Impulsa Nuevo León, el presidente del Grupo Maseca, Roberto González Barrera, vía su hijo Roberto González Moreno, exhortó a sus colegas a vencer el miedo a los mercados internacionales.
"Los mexicanos, dijo textualmente, no debemos ponernos límites para alcanzar nuestras metas, ni claudicar ante la errónea idea de que hay mercados inaccesibles en el mundo".
RATIFICA LA CFC
En congruencia con la reforma a la Ley Federal de Competencia que promulgó el presidente Felipe Calderón, el pleno de la Comisión Federal de Competencia ratificó como su secretario Ejecutivo a Ali B. Haddou Ruiz, a propuesta del comisionado Agustín Navarro.
De acuerdo a la reforma aprobada por el Congreso, el nombramiento ya no corresponde al albedrío del presidente del organismo, sino la responsabilidad es del total de los cinco comisionados.
La elección fue por unanimidad.
La última sesión del organismo había sido tormentosa, al desconocerse al funcionario, lo que le obligó a abandonar la sesión.