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Vivir a oscuras

PERSONAS CIEGAS EN EL PAÍS AÚN ENFRENTAN FUERTES BARRERAS SOCIALES

Piden apoyo.Rafael Briseño es instructor de lecto-escritura del sistema Braille y entre sus planes se encuentra estudiar una licenciatura en Educación Especial

Piden apoyo.Rafael Briseño es instructor de lecto-escritura del sistema Braille y entre sus planes se encuentra estudiar una licenciatura en Educación Especial

EL UNIVERSAL

Los problemas relacionados con la visión prevalecen en la población mexicana, y en cada uno de los estados de la República arriba de 20% de la población sufre algún padecimiento oftalmológico severo (que impide la visibilidad en un porcentaje importante aún con lentes), según reporta el último conteo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El gran reto para los especialistas es lograr que este sector sea incluido en las cuestiones tecnológicas y productivas, aspectos de los que han quedado fuera a pesar de los esfuerzos gubernamentales y de organizaciones que han dado frutos aislados con instalación de bibliotecas con libros en Braille, y programas de apoyo de distintos tipos.

Entre los tres estados con mayor incidencia de problemas visuales está Campeche, con 112 mil 681 casos, lo que representa un 34.7% del total de la población. El “foco rojo” está en Ciudad del Carmen, donde se encuentran familias enteras con esta problemática, refirió Alejandro GarcíaMartínez, rehabilitador de débiles visuales desde hace 20 años.

La población tabasqueña está en segundo lugar con 34.2% de la población; mientras que en el norte de la República, Sonora se ubica con 32.4% de discapacitados visuales.

En tanto que Jalisco, Aguascalientes y Zacatecas son las tres entidades conmenos problemas; aproximadamente 23% tiene dificultades visuales.

Especialistas y miembros de organizaciones dedicadas a atender el problema coincidieron en que la pobreza, la ignorancia, la discriminación y la falta de mejores políticas públicas para este sector ha dejado de lado en pleno siglo XXI la oportunidad de tener una vida independiente y productiva.

En Campeche existen más de 12 mil personas ciegas, de los cuales sólo 15 de cada 100 son capaces de caminar solos y de tener una vida apegada a la normalidad, manifestó Alejandro García Martínez.

Explicó que Campeche tiene un gran atraso en materia de rehabilitación para personas con ceguera, que en gran medida se debe a que los mismos que padecen este problema se muestran renuentes a ingresar a escuelas especiales.

En Quintana Roo, estado que ocupa el cuarto lugar por personas afectadas, Rafael Alpuche Delgado, titular de la Secretaría de Salud, dijo que la dependencia no tiene programas preventivos y únicamente ofrecen cirugías correctivas en diferentes fechas del año, así como el consumo de ácido fólico para evitar malformaciones durante el embarazo.

OBSTÁCULOS DE LA REHABILITACIÓN

El Centro de Rehabilitación Integral de Quintana Roo (CRIQ), presidido por David Landa Juárez, informó que estas personas no acuden a los servicios de rehabilitación por las barreras arquitectónicas y de desplazamiento que no han sido eliminadas en las ciudades.

Valentín Chablé, maestro de las materias Apoyo Pedagógico y Máquina Perkin, en el Centro de Atención Integral para Ciegos y Débiles Visuales de Tabasco, resaltó que el mayor obstáculo para una persona sin el sentido de la vista es la pobreza.

“La discapacidad y pobreza es un binomio. La discapacidad se acentúa en la pobreza.

En la gente que menos recursos tiene se encuentran más discapacidades”, mencionó.

Francisco Cisneros, director del Consejo Nacional para las personas con Discapacidad (Conadis), expuso que aunque se registran importantes avances en la inclusión de personas con limitaciones visuales, “aún es un terreno en el que se podría avanzar más si se tuvieran mayores recursos”.

“Esto es un tema de recursos no sólo del estado sino de mercadeo, entre los particulares... valdría la pena reforzar el proceso de incorporación de las personas ciegas a través del Braille, pero al manejo de nuevas tecnologías”.

Mencionó que uno de los mejores programas para lectura en pantalla, que serviría a los ciegos, tiene un costo de mil dólares, cantidad a veces imposible de reunir para estas personas.

Dijo que se debe preparar más a las personas que no tienen discapacidades para sensibilizarlas. “A veces ven a un ciego con bastón y se asustan o no se quitan para ver si los esquivan”.

ALERTA POR DIABETES

Las principales causas de la debilidad visual son catarata, retinopatía diabética y glaucoma.

La primera es curable, mientras que la originada por diabetes mellitus o glaucoma pueden ser incurables si no se detectan a tiempo, explicó Jesús Jiménez-Román, jefe de servicios de glaucoma de la Asociación para Evitar la Ceguera en México.

En Sonora —entidad que ocupa el tercer lugar en porcentaje de personas con debilidad visual—, el director del Servicio de Oftalmología del Hospital General estatal, Leopoldo Morfín Avilés, señaló que el problema de la ceguera va de la mano con la diabetes, por lo que cada año se suma una cantidad importante de afectados.

Jesús Jiménez-Román alertó que problemas como la obesidad —que México lidera a nivel internacional— pueden afectar para que en un futuro crezca el número de personas ciegas en el país, debido a la diabetes que se deriva del exceso de peso.

Sobre el tema, el jefe de la Jurisdicción Sanitaria número dos en Oaxaca, RicardoNagaya Escobar, recalcó que la ceguera irreversible producida por la diabetes, en el caso del sur de Oaxaca, es un mal que se extiende notablemente por la obesidad.

“En esos casos, lo mejor es prevenir combatiendo la obesidad desde la temprana edad”, dijo.

La Asociación para Evitar la Ceguera trabaja en conjunto con las instancias de salud federales y estatales para realizar operaciones para el retiro de cataratas, “en los diferentes estados del país se ha estado trabajando desde hace 16 años para resolver esta problemática”, mencionó JiménezRomán, como un ejemplo del apoyo que diversas organizaciones ofrecen para atender la situación.

‘Podemos ser productivos’

Es instructor, estudia el bachillerato abierto, preside una fundación y quiere ser licenciado en Educación Especial.

Todo esto no tendría nada de extraordinario para alguien que lleva una vida normal, pero para Raúl Briseño May, de 51 años de edad, no ha sido fácil porque a los 23 años fue perdiendo la vista gradualmente hasta quedar completamente ciego a causa de una retinosis pigmentosa.

Pero la discapacidad visual no es un impedimento para que sea un hombre feliz, casado y con un trabajo que le permitirá alcanzar cada uno de sus sueños como él mismo refiere. Desde octubre de 1960 a 1983 pudo ver normal pero, por un problema genético de nacimiento, a los 23 años empezó a perder la visión gradualmente a consecuencia de la retinosis pigmentosa hasta quedar completamente ciego, situación que lo obligó a dar un giro de 180 grados en su vida.

“No podía quedarme sentado y dejar pasar el tiempo. Salí en busca del aprendizaje y lo primero que hice es ir a un módulo del Centro de Maestros para aprender el alfabeto con el sistema Braille, pero para mí no era suficiente y me fui a buscar a un amigo investigador de la UNAM para queme capacitara. Hoy en día puedo leer libros y tocar guitarra”, narró.

La ceguera no le impide diariamente salir de su hogar en la colonia Forjadores y desplazarse hasta el Centro de Rehabilitación Integral de Quintana Roo (CRIQ), donde labora como instructor de lecto-escritura del sistema Braille y por las tardes cursa el segundo semestre de bachillerato en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuaria número 11, sin contar que preside la Fundación Estrella de Quintana Roo A.C. en la que aglutina a 40 invidentes de diferentes edades a los que también instruye en la lectura y escritura.

“Mi vida cambió radicalmente, pero ha sido para bien, tengo un trabajo que me encanta, porque educar y ayudar al prójimo es maravilloso”, afirmó.

Es promotor educativo en la sala de lectura del CRIQ, pero es escasa la participación precisamente por las limitaciones que enfrentan las personas con discapacidad visual.

“Este sistema de aprendizaje aún está muy rezagado y limitado, porque lo único que te enseñan es el alfabeto y mi ambición era aprender más, no sólo la escritura, sino las matemáticas, fórmulas, circunferencias, rectángulos, perímetros, superficies, ortografía y porcentajes, eso es lo que enseño a mis 12 alumnos”, comentó.

También estudia cómputo, literatura, guitarra, poesía y está escribiendo un libro, gracias al apoyo que le brinda su amigo de la UNAM.

Sí se puede vivir con la ceguera

- “A los 16 años, jugando futbol perdí la vista, me quería morir. Entonces fui obligado a tomar clases en la Escuela Nacional Para Ciegos, ahí conocí a un joven en franca recuperación que además de ciego, era sordo y mudo, comprendí que sí se podía”, relata Alejandro García Martínez, quien de manera voluntaria ha dedicado 20 años de su vida a rehabilitar a personas con discapacidad.

A sus 63 años de edad y originario del Distrito Federal, recuerda que durante un partido de futbol y siendo portero se lanzó para atajar la pelota, pero no midió la cercanía del poste y estrelló su cabeza contra el metal. La sangre se le coaguló en el interior y a la postre fue el origen de su ceguera.

“Sentí entonces que se me había acabado la vida; uno está acostumbrado a ver, a ser gente ‘normal’. Me obligaron a ingresar a la Escuela Nacional Para Ciegos, en donde yo no creía poder superar el reto, pero un especialista me trajo a otro ciego, que además era sordo ymudo, estaba en franca rehabilitación y entonces comprendí que sí se podía”.

Alejandro aprendió a manejar el bastón blanco para conducirse, terminó la secundaria y la preparatoria. Además recibió capacitación para trabajar e, incluso, le consiguieron un empleo en una empresa ensambladora de aparatos electrónicos, donde contrataban a ciegos, ya que se maneja material que afecta la vista.

Trabajó en esa empresa durante 15 años. Se casó con una campechana —quien también tiene problemas visuales— y decidieron radicar en este estado. La pareja tienen cinco hijos, todos son profesionistas.

Según su experiencia, dice que “en Campeche los ciegos están muy atrasados en comparación con los de la capital del país; piden caridad muy jóvenes, mientras que en la Escuela Nacional para Ciegos los enseñan a integrarse de lleno a la sociedad y ser productivos”. Comenta que ha “becado” a seis campechanos para que acudan a esa institución.

Nadie confía en nosotros

Por sus obstáculos físicos, la apatía de la gente y la falta de políticas públicas orientadas a la integración social, la capital sonorense es considerada como una ciudad complicada para invidentes.

Benjamín García Loera, quien desde 1990 perdió el sentido de la vista, señala que no hay calle en esta localidad que no cuente con obstáculos físicos que hacen más complicada la vida a las personas con ceguera.

Todo esto, asegura, bajo la mirada complaciente de las autoridades, ya que se percatan de las anomalías, pero no hacen nada al respecto.

Médico estomatólogo, García Loera quedó ciego tras un accidente automovilístico ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde residió por algún tiempo.

Es de los invidentes más activos y que constantemente expresa su inconformidad por la apatía de la sociedad para tratar a las personas que no pueden ver.

“En el centro de la ciudad no podemos caminar ni media cuadra porque los comerciantes sacan sus anaqueles a las banquetas; la música la programan en desiveles muy altos, de tal manera que también perdemos el sentido del oído y en casi todas las calles los aparatos de aire acondicionado, que salen hasta medio metro de las ventanas hacia la vía pública, no nos dejan avanzar”, advierte.

Por parte de las autoridades no hay mayores esfuerzos por atender a esta población, asegura, pues no existen políticas de integración social, mucho menos para darles una oportunidad de empleo.

“Somos de los más discriminados de entre las personas con discapacidad, algunos que tenemos estudios profesionales somos capaces de hacer muchas cosas, pero no quieren confiar en nosotros”, lamenta.

Asegura que el mayor esfuerzo de las autoridades por fomentar el empleo entre los invidentes es ayudarles a promocionar la venta de trapeadores y escobas que un grupo lleva a cabo en Hermosillo.

Benjamín García, quien tiene dos hijos profesionistas, señala que otro de los problemas que enfrentan los invidentes en Hermosillo es el transporte público.

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Escrito en: Ciegos debilidad visual

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