Considerado uno de los médicos españoles más importantes del siglo XVIII, Francisco Xavier Balmis fue un hombre ilustre que introdujo y desarrolló la vacuna contra la viruela a España, que posteriormente sería llevada a América.
Balmis, proveniente de una familia de médicos franceses, nació el 2 de diciembre de 1753 en Alicante, ciudad en la que se convirtió al catolicismo al ser bautizado en la Iglesia de Santa María, tres días después de su nacimiento.
Para cumplir con los requisitos de la época estudió Latín y Humanidades, antes de acceder a los estudios universitarios que inició en el Real Colegio de Nuestra Señora de la Esperanza, pero con la expulsión de los jesuitas de Alicante en 1767, ingresó al Colegio de Nuestra Señora del Rosario para finalizar su licenciatura.
De acuerdo con el portal www.balmis.org, cuando concluyó su formación como médico se empleó en el Hospital Real Militar de Alicante, donde permaneció por un periodo de cinco años (1770-1775). En 1778, obtuvo el título de Cirugía y Álgebra de la Universidad de Valencia.
Se enlistó en el ejército, y en 1781 fue designado como médico cirujano del regimiento de Zamora, bajo el mando del coronel D. Jesús de Avellaneda, con quien viajaría por primera vez a América, en la expedición organizada por el Marqués de Socorro.
Debido a su buen desempeño como galeno, cinco años más tarde fue nombrado cirujano mayor del Real Hospital militar del Amor de Dios, por el Arzobispo de México; y en 1795 recibió el título de Cirujano honorario de Cámara de Carlos IV.
Balmis estudió botánica para complementar su formación como médico, e investigó la función y uso terapéutico de algunas plantas del Nuevo Continente y China; además introdujo a España las investigaciones realizadas por el inglés Edward Jenner, quien descubrió la vacuna contra la viruela.
Motivado por la ciencia, tradujo los resultados de las investigaciones de Jenner y las perfeccionó. El 30 de noviembre de 1803 zarpó desde el puerto de La Coruña por orden del Rey Carlos IV, para transportar la nueva vacuna a los dominios españoles.
Organizó campañas de vacunación masivas en Asia y capacitó a sus homólogos para la utilización y conservación de este descubrimiento como parte de su labor filantrópica y diplomática, la cual finalizó en 1806, según la Gaceta de Madrid publicada ese mismo año.
En febrero de 1810 partió del puerto de Cádiz, para viajar al Virreinato de La Nueva España con la finalidad de perpetuar su vacuna, que por los pocos cuidados del Virrey en turno había casi desaparecido, y esta labor le tomó casi dos años.
Con la salud muy deteriorada a causa de los largos viajes y expediciones que realizó por todo el mundo, decidió volver a España para ejercer el puesto de Gobernador del Real Sitio de San Fernando en 1814.
Debido a que entregó su vida a la medicina, no tuvo descendencia a pesar de que estuvo casado con Doña Josefa Mataseco, quien murió años antes que él, por lo que tras su muerte el 12 de febrero de 1819, fue su hermana Doña Micaela Balmis, la única heredera.
En sus expediciones visitó las Islas Canarias, Puerto Rico, Venezuela, La Habana, México, Filipinas, Macao, Cantón y la Isla de Santa Elena.