Autorretrato de Camille Pissarro elaborado hacia 1873. ARCHIVO
Camille Pissarro vio la primera luz el 10 de julio de 1830, en Santo Tomás, Islas Vírgenes, en una familia prospera liderada por un comerciante judío.
A los 12 años, el joven Pissarro viajó a París para realizar sus estudios, donde comenzó a interesarse por el arte.
Sin embargo, a su regreso a Santo Tomás su padre se negó rotundamente a que estudiará artes, por lo que se vio obligado a trabajar en el comercio paterno, mientras realizaba bocetos inspirados en la isla.
De acuerdo con el portal electrónico "arteespana.com", en 1852, con 22 años y fungiendo como ayudante del pintor danés Fritz Melbye, Pisarro viajó a Caracas, donde creó sus primeros paisajes y escenas costumbristas.
Tres años más tarde, en 1855, decidió de su vocación viajó a París y estudió en la Escuela de Bellas Artes, en la Academia de Suiza y más tarde con el paisajista francés Camille Corot.
En este periodo, el joven artista conoció a Claude Monet y Armand Guillaumin y frecuentaba el Café Guerbois, donde se reunía un gran número de artistas y escritores para discutir ideas.
Tiempo después viajó a Londres, donde realizó estudios con Monet sobre edificios envueltos en nieblas.
A su regreso a París, Pissarro decidió fundar un grupo artístico para lo que se unió con Édouard Manet, Claude Monet, Auguste Renoir, Alfred Sisley y Armand Guillaumin, principales exponentes del impresionismo.
En esa época sus obras eran asociadas a la Escuela de Barbizon y bajo la influencia de los artistas franceses Jean-Baptiste Camille Corot y Gustave Courbet pintó con una gama sobria de verdes y grises, sin embargo, con su madurez artística su paleta fue adquiriendo luminosidad.
Con el estallamiento de la Guerra Fraco-prusiana (1870-1871) decidió viajar a Inglaterra donde permaneció un tiempo, a su regresó encontró su casa saqueada y sus pinturas destruidas.
Determinado a cambiar su espacio por un lugar donde se pudiera apreciar un bello paisaje, alquiló una casa en la ciudad francesa Pontosis, donde creó obras en las que la naturaleza y la vida rural predominaron.
Influenciado por los neoimpresionistas Georges-Pierre Seurat y Paul Victor Jules Signac, Pissarro experimentó el puntillismo, técnica que consiste en lograr las formas mediante el uso de pequeñas gotas yuxtapuestas de color. No obstante, las críticas no fueron favorables y lo llevaron a retomar el impresionismo.
Una enfermedad ocular que lo acechaba desde tiempo atrás lo obligó a abandonar la pintura al aire libre por lo que se trasladó a Ruán, donde se dedicó a crear escenas urbanas.
Luego de un tiempo en este lugar regresó a París y exhibió, en 1893, en la galería Durand-Ruel, donde los parisinos apreciaron 46 obras del artista impresionista.
El 12 de noviembre de 1903 Pissarro murió en Eragny-sur-Epte y al día siguiente sus restos fueron enterrados en el cementerio Père Lachaise en París, donde permanecen.