Autor de múltiples textos, todos ellos basados en sus experiencias como reportero durante la Revolución Mexicana (1910-1917), el escritor Rafael F. Muñoz, quien nació en la ciudad de Chihuahua el 1 de mayo de 1899, logró cautivar con su narrativa a varios escritores, entre ellos, a Juan Rulfo.
Rafael F. Muñoz cursó sus estudios en su ciudad natal y a los 16 años formó parte activa en la Revolución, como reportero de un diario de la capital de su estado, experiencia que le serviría de materia prima para su desarrollo como escritor.
De acuerdo con el portal "centenarios.org.mx", el escritor mantuvo contacto directo con el famoso caudillo Francisco Villa, y durante el predominio de Venustiano Carranza en la política nacional, fue obligado a desterrarse de México debido a la simpatía que tenía por Álvaro Obregón.
Al caer Carranza, en 1920, regresa a México, desempeñándose como reportero para los principales diarios de este país, además de colaborar en diversas revistas.
Su carrera literaria comenzó en 1913 con su cuento "El hombre malo"; tras un largo periodo, en 1928 publicó "El feroz cabecilla, cuentos de la Revolución en el Norte", y dos años después, "El hombre malo y otros relatos" (1930).
En "Si me han de matar mañana" (1934) hace una nueva selección de sus narraciones cortas, con las cuales había alcanzado gran popularidad.
Del cuento pasa a la novela a través de "¡Vámonos con Pancho Villa!" (1931), en la que narra a través de cuadros sucesivos vidas paralelas de seis partidarios de Pancho Villa que han jurado no abandonarlo nunca.
Años después publicó en Buenos Aires su segunda novela "Se llevaron el cañón para Bachimba" (1941), en la que mezcla la realidad con un ambiente de emociones y sueños creadas por el propio narrador Álvaro Abasolo.
Es autor también de una biografía de Antonio López de Santa Anna (1936) en que ha sabido captar a ese complejo y tortuoso personaje así como a toda la época pintoresca y contradictoria en que vivió.
Además de su fructífero desarrollo en el ámbito literario también escribió algunos argumentos cinematográficos que han sido llevados con éxito a la pantalla.
Asimismo se desempeño en varias ocasiones como jefe del Departamento de Prensa de la Secretaría de Educación Pública.
En 1970 fue electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, para ocupar el sillón XIII, que habían honrado antes dos distinguidos novelistas: Rafael Delgado y José Rubén Romero. No obstante, mientras preparaba su discurso de recepción, repentinamente murió el 2 de julio de 1972.