‘Aquí nadie pasa’
Por: Paulo César Campa y Gloria Cendejas.
penas salían los rayos del sol y decenas de personas se acercaron al Colegio Miraflores con la esperanza de ver al Papa. Sin embargo, un ejército de hombres les impidió pasar.
“Nadie puede pasar, sólo los que traigan su invitación a la misa”, explicó uno de los 300 custodios que hay en torno al colegio.
Nunca antes los vecinos de Panorama se habían sentidos tan seguros. Policías y soldados rondan sin parar la zona, y algunos otros elementos están permanentes en las esquinas, principalmente en la López Sanabria y avenida Las Torres.
“Sólo la Congregación del Miraflores, es una misa para la congregación”, dejó claro uno de los custodios a las personas deseosas de ver a Su Santidad.
Desde las 6:30 de la mañana, Raquel Cisneros Pérez llegó al Miraflores con boleto en mano para entrar a misa.
Sin embargo el puro boleto no le fue suficiente para entrar.
“No está registrada, no hay forma de entrar, vamos a hablar con el jefe y a ver qué nos dice”, dijo un custodio; media hora después le cancelaron el paso.
En esta zona nadie pasa, los hombres armados están alerta en todo y nadie puede quedarse ni siquiera parado sobre la zona, sólo detrás de las vallas.
Benedicto XVI salió del Miraflores entre 2 y 3 de la tarde, y viajó a Guanajuato a su encuentro con el Presidente, esta vez en un vehículo cerrado.
Niegan acceso a la misa en el Miraflores
réndira Martínez se levantó a las 4:30 de la mañana, con la esperanza de poder entrar a la misa que el Papa ofició ayer en la capilla del Colegio Miraflores.
Esta ama de casa acudió junto con sus hijas Erika Ci-tlali y Paola Ivón Amézquita Martínez a la zona donde se aloja el Papa, para verlo por lo menos a distancia.
También en las afueras del colegio se encontraban María de la Luz Salazar y Sandra Meléndez, de 24 y 25 años respectivamente, originarias de San Felipe Torres Mochas, que aguardaban una posibilidad de ver al Vicario de la Iglesia.
Después de más de tres horas de espera, se fueron sin lograr su cometido.
La familia Granados Jantes, integrada por María Eva Jantes de 54 años de edad, sus hijos Miguel Ángel, Denis, Cecilia y Pilar, de 27, 16, 8 y 3 años respectivamente, oraban de manera insistente porque se les concediera cuando menos ver unos instantes al Papa.
El tiempo pasó y no lograron su cometido.
Sin embargo su fe no fue derribada. Y es que expusieron que seguirían insistiendo, incluso hasta Guanajuato para poder ver al Santo Padre.
Se quedan con ganas
isitantes de distintos estados se quedaron con las ganas de ver al Papa en la zona cercana al Miraflores.
Es el caso de 42 personas que llegaron de Hermosillo.
“Cada una de nosotras invertimos un promedio de 8 mil pesos para hacer un viaje en avión a Guadalajara, de ahí en autobús a la ciudad de León, y todo porque somos creyentes de la doctrina católica, porque nos interesa mostrar nuestro amor al Papa”, enfatizó Mayela Fernández Cantú, quien arribó a las 9:18 horas a la zona del Miraflores.
Buscaban una oportunidad de volver a ver al Papa, ahora un poco más de cerca. Y es que lo vieron sólo unos segundos en su paso por el Eje.
En esta misma condición estuvo un grupo de 46 personas, encabezado por Rocío Posadas, procedentes del Distrito Federal, México, Veracruz y Tlaxcala.
“Para nosotros lo más importante es reconocer al dulce Cristo, representado en el Santo Padre, me impresiona muchisísimo el Papa, que después de haber leído varias biografías de él, ver que efectivamente tiene un peso grande que es el de toda la Iglesia, venimos a apoyarle, demostrarle nuestro cariño como lo hicimos ya con Juan Pablo II. Salimos a las 5:30 horas del viernes del Distrito Federal y llegamos a las 10:00 a León, después de la Santa Misa nos regresamos a nuestros hogares”, mencionó.