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Beltrones acabó al frente de PAN-PRD y afirmó sindicatos; sólo concesiones legales en radio-televisión

En la línea

Félix Fuentes

El panista Rubén Camarillo sugirió no pelear con un puerco, en referencia al PRD, y el perredista José Muñoz Soria llamó “rajones” a los blanquiazules a través de una pancarta, en tanto el priista Manlio Fabio Beltrones esbozaba una sonrisa sarcástica por el viraje que logró en la reforma laboral a favor de los impertérritos sindicatos.

En el desenlace de la controvertida reforma, varios cadáveres políticos quedaron en escenarios del Congreso de la Unión, al cabo de los improperios, traiciones y peleas dirimidas en mes y medio. Para el cementerio del olvido se perfilan los líderes del PAN y el PRD, Gustavo Madero y Jesús Zambrano, respectivamente. Ambos, sin consultar a sus militantes y azuzados por el expriista Manuel Camacho, pactaron un frente parlamentario de seis años contra el partido tricolor y sólo duró ocho días.

El propósito de la fracasada alianza consistía en poner a los líderes sindicales contra la pared, obligándolos a rendir cuentas de las cuotas que reciben y ser elegidos en voto secreto y ¡directo! Este término causó la principal disputa.

Al dirigente amarillo, Zambrano, se le echó en cara que fue encumbrado en el PRD mediante voto indirecto, es decir, a través de delegados. Así se fincó la derrota perredista, mientras Muñoz Soria paseaba en el recinto de San Lázaro la pancarta de “traidores”. (Quien pelea con un puerco —dijo el panista Camarillo— queda enlodado, lo cual gusta al animal).

Los del “frente”, contra el autoritarismo del PRI, exigían la aprobación de ocho artículos votados en el Senado. Beltrones se impuso y fueron eliminados dos, relativos a la “subasta” de contratos colectivos de trabajo, fue modificada la redacción de dos más sobre transparencia y democracia sindicales y cuatro pasaron sin cambios.

Este desenlace cobró víctimas senatoriales: el coordinador priista, Emilio Gamboa Patrón, fue dominado por las bancadas de PAN y PRD y nadie supo de dónde sacó la versión de que el presidente electo, Enrique Peña, enviaría otra reforma laboral. Y quienes fanfarronearon por el PAN, Ernesto Cordero y Javier Lozano, callaron como los mariachis de José Alfredo Jiménez.

Gustavo Madero apena a su partido. Fue estridente al presumir el “frente” con Zambrano, como si estuviera a un paso de acabar con el PRI. Después, a punto de las lágrimas, dijo que con el perredista sólo convino en incluir el voto libre y secreto de la reforma. Hubo algo más en el manejo de Beltrones. No se presentaron cuatro diputados del Frente Ciudadano y ocho panistas votaron al lado del PRI. Es lección para los proclives a formar alianzas de azules con amarillos.

MEDIANTE CRITERIOS APEGADOS a derecho, en vez de cuestiones políticas, será impulsada la competencia entre concesionarios de medios electrónicos, afirmó el presidente electo, Enrique Peña Nieto, en la 54 Semana de Radio y Televisión, organizada por la CIRT.

El próximo primer mandatario se comprometió a que el Estado se convierta en “regulador eficaz, objetivo e imparcial que facilite la competencia en las comunicaciones”. Se tomarán en cuenta — agregó— criterios legales para propiciar la modernización del sector y avanzar hacia la era digital.

El presidente del Consejo Directivo de la CIRT, Tristán Canales, llamó a Peña Nieto amigo entrañable de la industria de la radio y TV, y lo calificó de demócrata comprometido con la pluralidad y la libertad de expresión. Le ofreció apoyo incondicional de concesionarios y permisionarios.

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