NL. Rodrigo Medina, gobernador de la entidad; el presidente Felipe Calderón y Marisela Morales, procuradora General de la República, en la XXVII Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia. (El Universal)
El presidente Felipe Calderón Hinojosa afirmó que debido a los servidores públicos que traicionaron la confianza ciudadana por temor o por corrupción y faltaron a su deber de proteger a la gente, es que hoy regiones del país viven una espiral de inseguridad, incertidumbre, corrupción e impunidad.
"Tampoco podemos tolerar a quien se coluda con los criminales", y la ley debe aplicarse con todo rigor "caiga quien caiga", sin importar de quién se trate o su posición política, asentó.
Justo en medio del escándalo por los presuntos nexos con el narcotráfico que han hallado autoridades de Estados Unidos al ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, el mandatario hizo referencia a los casos de servidores que traicionaron la confianza ciudadana.
"Por los casos de servidores públicos que traicionen la confianza ciudadana o por quienes por omisión, por temor o por corrupción, por cualquier razón, hayan faltado a este deber de salvaguardar los derechos y las leyes, es hoy que vemos algunas regiones del país sufriendo una espiral de inseguridad, incertidumbre, corrupción e impunidad", dijo.
"Esta es una situación que no podemos permitir. No podemos dejar que la delincuencia siga lastimando a las familias mexicanas. Ni podíamos permitir que las circunstancias que a todos los gobernantes nos rodean nos hicieran actuar en falta a nuestro deber de proteger a la población", abundó.
"Tampoco podemos tolerar a quien se coluda con los criminales. No podemos permitir que la corrupción mine a las instituciones democráticas y con ello el futuro de México", dijo.
Al inaugurar la XXVII Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, afirmó que "de entre los males endémicos de México se encuentran precisamente la impunidad y la corrupción. Ambos males deben ser repudiados enérgica y unánimemente por la sociedad, porque nadie puede estar por encima de la ley. La ley debe aplicarse con todo rigor, sin distingos, caiga quien caiga, sin importar condición o posición social, política o jerárquica".