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COLUMNA DE HÉRCULES

¿EMPRESARIOS, POLÍTICOS O QUÉ?

JUAN CARLOS ALONSO CARREÓN

En el artículo anterior nos quedamos en el importante análisis ¿Quiénes deben gobernar? ¿Bajo qué premisas y principios se deben plantear las políticas públicas?

El tema surgió en relación al punto de vista de Carlos Slim, entre sus comentarios resaltan los siguientes: "Creo que los hombres de negocios y los empresarios tienen más experiencia manejando recursos, y podemos resolver los problemas más fácilmente que los políticos, que tienen otras visiones, piensan en elecciones, piensan en popularidad".

"Creo que la comunidad de negocios debe comprometerse, más allá de sus negocios, a resolver los problemas sociales que aquejan al país, e involucrarse con tiempo y dinero". Así lo planteó quien tiene una fortuna estimada en 69 mil millones de dólares.

Cierto que la pobreza no se combate con obras de caridad, que se deben generar empleos, pero también empleadores. Cierto que el terminar con la pobreza es positivo en todos sus aspectos.

Una cuestión importante es el enfoque, la formación, los intereses prioritarios bajo los que se ha formado.

Lamentablemente no todos los actores de la sociedad son responsables sobre sus actividades, no bastan las buenas intenciones, sino el programa de acción con finalidad social aunado al temperamento y vocación requerida para interactuar con los diversos actores sociales.

En el ejercicio de gobierno han participado no sólo políticos, sino también administradores, tecnócratas, empresarios, y todos aquellos a quienes la ciudadanía les ha otorgado la oportunidad.

Es de entender cómo un hombre de partido, un político con claridad y consciente de mantener los equilibrios sociales, así como del rol del Estado, es la mejor opción para gobernar.

A este propósito, hay que recordar las declaraciones de Manuel Espino, presidente del PAN en el 2006: "Hay que desideologizar a los partidos y despartidizar a la sociedad"; propuestas que evidentemente dañan la construcción social, obstaculizando el México del siglo XXI que todos queremos. No se trata de mantener el adoctrinamiento y el punto de vista que obstruyen el discernimiento de lo que sucede, ni de tomar posturas radicales, sino de propagar los pensamientos que nos motiven conscientemente a dedicarle energía para transformar el México del siglo XXI.

Y en verdad que el asunto es serio, por ejemplo, ante una sequía como la que ahora padecemos, que ha ocasionado aumentos en la carne, en el pollo, cerdo, maíz, sorgo, trigo. Ante una reducción de los productos alimenticios y desabasto de insumos agrícolas, así como el aumento de los precios, ¿qué políticas se deben aplicar?

Obviamente en este caso en particular los enfoques de rentabilidad empresarial para aplicar políticas de gobierno perjudicarían a muchos, muchísimos mexicanos.

Recordemos que hay más de 52 millones de mexicanos en estado de pobreza, de los cuales se estima que 4.2 millones de personas como tú o como yo, carecen de acceso a la alimentación. Por eso es necesario indicadores que en verdad reflejen el resultado de las políticas públicas durante los próximos años.

Por esto, es importante repetir: La pobreza existente en México no requiere de confesión, es evidente. El aumento de pobres en nuestro país es palpable en la vida cotidiana de todos aquellos que viven, compran, venden, trabajan, buscan trabajo, desean ahorrar, desean vivir mejor, en fin, es de todos conocidos la situación que padece la mayoría de los mexicanos.

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