Los expertos afirman que: La violencia es prevenible, que la clave del éxito es un enfoque sostenido, integral y orientado a los resultados en los más altos niveles de gobierno y no sólo a la imposición de penas. Las posibilidades de éxito en el retorno de la inversión en prevención eficaz es considerable en el número de reducción de víctimas y en el ambiente de seguridad, frente al continuo crecimiento en los gastos de reacción, que sólo agotan el desarrollo económico y humano.
De hecho los estudios, en el caso de México, indican que se puede ayudar a disminuir la violencia en un 50% para una reinversión del 10% de los gastos de las políticas de represión reactiva. Cada vez se destinan en América Latina más recursos a la seguridad, con el perverso efecto de disminuir los recursos destinados a las políticas sociales, que son en gran medida el sustento de la prevención del delito.
Claro que falta mucho más que buena voluntad para incidir en acciones orientadas a la prevención.
Irvin Waller, autor de "Menos represión, más seguridad: Verdades y mentiras acerca de la lucha contra la delincuencia" afirma que con la inversión en la prevención y con una visión de 5 a 10 años, en México será posible disminuir las tasas de homicidio. El desafío es como cambiar la política hacia un equilibrio entre la aplicación de una ley de manera inteligente con una prevención también inteligente.
Pasar de una excesiva dependencia de las políticas de reacción a las de inversión en prevención eficaz de 3 años, con una visión de acciones a 10 años. Lo cierto es de que la prevención es un enfoque menos conflictivo que los sistemas de justicia penal y penitenciarios. También en el artículo Factores de Riesgo con Rostro Humano decíamos que muchas personas viven en barrios con presencia de pandillas que las ha hecho aceptar una cultura de violencia, que otras viven con hacinamiento sin acceso a servicios básicos o acceso limitado con falta de lugares de esparcimiento y para hacer deporte, es decir, igual que aquella película de 1950 escrita y dirigida por Luis Buñuel, que obtuvo el premio al mejor director en el Festival de Cannes y que ha sido nombrada Memoria del Mundo por la Unesco. Los olvidados cuenta una historia trágica y realista sobre la vida de unos niños en un barrio marginal de la Ciudad de México.
Habrá que aprovechar la experiencia en otros países sobre prevención eficaz, pues el tema no es sobre usar mano dura o mano blanda, sino mano inteligente y hacer operativa esta mano que desde mediados del siglo pasado la sociedad la está esperando impaciente, para esperar el único premio que se desea, paz social.
Mary-Anne Kirvan, asesora Principal en el Centro Nacional de Prevención del Delito, Seguridad Pública y Preparación para Emergencias de Canadá, habla sobre lo importante de acelerar la institucionalización de la prevención a escala local, de conformidad con las normas internacionales, ya que esto ayudará a que la prevención se convierta en un sistema dinámico, sensible y visible por si mismo, contribuyendo a la cultura de legalidad.
Waller aconseja crear un centro de responsabilidad con capacidad de análisis de datos, de diagnosticar y desarrollar políticas nuevas con base en los datos y no en sentimientos. Aconseja un eficaz programa con jóvenes, también en las escuelas.
El delincuente es responsable del daño causado, pero todos nosotros también lo somos por no utilizar las mejores prácticas para evitarlo. El niño vulnerable de hoy se puede convertir en el delincuente de mañana si no intervenimos temprano.
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