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Crecer y crecer

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Dra. Mayela Villarreal Reyes

En ocasiones olvidamos que el crecimiento no se refiere sólo a la estatura. Hay partes de nuestro cuerpo, como las orejas y la nariz, que también van cambiando de tamaño conforme el tiempo pasa y nos desarrollamos... y al parecer nunca dejan de crecer.

Seguramente lo has escuchado alguna vez, pues es un comentario común: se dice que ciertas partes de nuestro cuerpo siguen creciendo mientras vivimos (e incluso después, como se asegura tratándose de las uñas y el cabello). Entre ellas se incluye a las orejas y la nariz. ¿Te has preguntado si esto es mito o realidad? Te invitamos a descubrirlo.

PEQUEÑO-GRANDE

Lo primero es entender que el crecimiento se debe a la división, diferenciación y desarrollo de las células; inicia con la fecundación y termina hasta que cada tejido u órgano alcanza sus máximas dimensiones, debido a una interacción compleja y muy bien organizada entre genes, hormonas, alimentación y medio ambiente. Hablamos de un proceso más complejo que un simple aumento de altura y peso; a diferentes edades algunas partes del cuerpo aumentan de tamaño más a prisa que otras, por ejemplo cuando nacemos nuestra cabeza ya mide aproximadamente el 75 por ciento del volumen que alcanzará en la adultez.

En la pubertad, con las variaciones hormonales inicia un cambio en los rasgos faciales, que pasan de ser dulces y finos, a adquirir el aspecto que tendrán en la etapa adulta. Parte de esa transición se refleja en la nariz, la cual puede haber sido originalmente pequeña y transformarse en grande, o aguileña, o pasar de ser ancha a respingada.

Por otro lado, la parte externa de la oreja alcanza su ‘medida’ regular aproximadamente a los 10 años de edad, es así que en muchas ocasiones cuando somos niños nuestras orejas suelen verse muy desproporcionadas con respecto al volumen del rostro.

No obstante, en ambos casos ese ‘dejar de crecer’ en realidad se refiere a un receso. Si somos observadores y contemplamos la foto de una misma persona en la juventud y en la tercera edad, notaremos que, invariablemente, como adultos mayores muestran orejas y narices más grandes. ¿Cómo lo explicamos? Hay tres teorías al respecto, que mencionaremos a continuación.

Teoría del envejecimiento

Según esta visión, conforme envejecemos los tejidos del organismo en general pierden fuerza, adelgazan y cuelgan. El cartílago de la nariz y las orejas no está exento de ello, pues tiende a desaparecer el tejido adiposo, y se debilita la unión entre células de cartílago y piel, así como de los músculos contiguos, ocasionando como resultado la flacidez y deformidad de dichos tejidos. Si a esto le agregamos el peso de la oreja y nariz, se entiende que habrá más desprendimiento y caída. Además, con el envejecimiento se ‘pierden’ las mejillas y los pómulos, mientras que la barbilla se vuelve más pronunciada. Todo lo anterior crea el efecto de un aspecto más prominente para nariz y orejas. No debemos olvidar que con la edad viene la pérdida de cabello, y que su escasez deja al descubierto las orejas haciendo que se vean de mayor dimensión; de ahí que cuando la gente se corta el cabello suele decírsele: “¿Te crecieron las orejas?”.

Teoría del crecimiento continuo

Existen investigaciones que hablan de un permanente crecimiento con el paso de la edad, el cual sin embargo se da en una medida tan pequeña que sólo se hace evidente luego de varios años. Se cree que esto se debe al incremento en la producción de la sustancia base de los cartílagos, la cual se almacena en las orejas y la nariz. Esta teoría se encuentra respaldada por un estudio realizado en 1993 por expertos del Royal College of General Practitioners con sede en Londres, el cual indica que específicamente las orejas crecen 0.22 milímetros al año.

Teoría de compensación (adaptación) por el envejecimiento

Los sentidos pueden funcionar adecuadamente durante toda la vida, a menos que sufran algún daño o enfermedad. Sin embargo, durante el proceso natural de envejecimiento disminuye la sensibilidad de los receptores sensoriales, aquí hablamos tanto del oído como del olfato. Resulta curioso que se trata de los dos sentidos relacionados con la supervivencia, al ser los que nos permiten detectar si algo pone en peligro nuestra vida, por ejemplo al percibir una fuga de gas o el olor a quemado, o escuchar el sonido de los autos, o un grito de “cuidado”.

A pesar de ser tan requeridos el olfato y el oído van mermándose con los años. La capacidad de oír frecuencias altas de un niño de cinco años le permite oír hasta 20 mil hercios (Hz), equiparables a los chillidos de un murciélago. A los 40 años la máxima frecuencia que se alcanza a escuchar es de 14 mil Hz, equivalentes al canto agudo de los pájaros; mientras que al llegar a los 80, el máximo es de 8,000 Hz, comparables a la nota más alta de un piano. En otras palabras, cada vez escuchamos menos. También las vellosidades nasales y sus células olfatorias se deterioran.

Es aquí donde entra en juego la teoría del crecimiento por adaptación: la oreja aumentaría de tamaño para compensar las fallas mencionadas, a fin de funcionar como ‘antena parabólica’ y detectar mejor los sonidos. A su vez, la nariz crecería para compensar el deterioro sensorial, ampliando la cavidad para que la cantidad de olor que penetre sea mayor.

¿PUEDO FRENARLO?

Como puedes ver, cualquiera de las tres teorías suena factible, por ello no es descabellado pensar que en realidad sean las tres, combinadas, las que influyan en que las orejas y la nariz crezcan aun en la edad adulta. Porque esa es la realidad que no se discute: cualquiera puede percatarse de que efectivamente, a mayor edad, más grandes son.

¿Qué puede hacerse para evitarlo? Absolutamente nada. Lo único que se recomienda en este caso es aceptarlo como parte del proceso de envejecimiento y claro, prepararnos para vivir la tercera edad con plenitud. Si acaso podemos sugerir un par de tips marcados por el sentido común: no hay que picarse tanto la nariz, ya que con ello sólo abriremos más los orificios nasales. Igualmente, a las mujeres se les sugiere decir “no” a los pendientes muy pesados, puesto que éstos hacen que el lóbulo cuelgue y la oreja se vaya haciendo todavía más larga.

Correo-e: dramayela@hotmail.com

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