Este año
Que apenas está naciendo.
Que tiene por delante muchas sorpresas.
Algunas buenas, otras mejores, y quizá hasta superiores.
Estará esperando de usted muchas cosas buenas, mejores o también superiores.
Le vuelve a dar El Señor tantas oportunidades, después de enseñarle, a través de lecciones importantes e inolvidables cuánto lo ama.
Pero, ya no deje pasar más tiempo. Este debe ser el año de su consagración, como ser humano, como esposo, como padre, o como abuelo.
Así que a ganarle tiempo al tiempo.
Lo esperan muchas cosas, agradables tareas si las sabe emprender con la capacidad y la serenidad que las lecciones de la vida le han regalado.
Lo único que requiere ya es aprender a ser adulto.
Dejar de ser el niño mimado, apapachado, que fue.
Para que empiece a escribir los capítulos más importantes de su paso por este valle.
La historia la escriben los adultos, los niños no. Ellos sólo saben de cuentos y de historias fantasiosas.
Así que ya hoy mismo, aunque sea domingo, empiece a mostrar la madurez que tanto necesita, usted y sus seres queridos.
Deje de quejarse, de lamentarse, de pensar que nadie lo quiere.
Deje de sentirse el débil, el de todos los dolores, para que empiece a disfrutar la vida y sus encantos.
Esto lo aprendimos de un señor que estaba encamado en un hospital y ahí escribía, pintaba, y reía con todos los que lo visitaban. Hasta los doctores encontraban en él a un verdadero paciente, no un ser quejumbroso y apachurrado. Se llamaba Antonio López y de cariño le decían "El Panzón". Hasta las enfermeras, incluso las mal encaradas -que casi no hay a Dios Gracias- se daban habilidades para estar junto a él, atenderlo y cuidarlo.
Así pues, manos a la obra. Hoy debe ser el arranque sorpresivo que todos estamos esperando de usted. Adelante y verá que el triunfo lo estará esperando con impaciencia.