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DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

ARMANDO CAMORRA

La profesora les pidió a los niños que mencionaran algo que fuera bonito. Rosilita dijo: “El crepúsculo”. Tonino contestó:“Un bosque en otoño”. Pepito levantó lamano y propuso: “El embarazo”. La maestra vaciló.“Er... ejem...Bueno, Pepito, tienes razón. El embarazo es algo muy bonito, sí; la promesa de una nueva vida, etcétera. Pero ¿por qué dices que el embarazo es bonito?”. Explica el muchachillo: “Mi hermana soltera le comunicó a mi papi que está embarazada, y él le dijo: ‘Qué bonito, ¿verdad? Québonito’”. Himenia Camafría, madura señorita soltera, conoció a don Otonio, señor también de edad dorada. Él la invitó a pasearensu automóvil, un Studebaker 1942. Durante toda la velada el senescente galán se mostró como un perfecto caballero, pero cuando acabó el paseo y la llevó de regreso a su casa, don Otonio hizo algo que sorprendió y dejó estupefacta a la señorita Himenia: le tomó la mano y se la puso en su entrepierna. En la entrepierna de él, quiero decir. Azorada y encendida en rubo rella bajó del automóvil inmediatamente, y presurosa se dirigió a la puerta de su hogar. Se volvió hacia don Otonio y le espetó llena de indignación: “Una sola palabra voy a decirle, señor mío: ¡Grosero!”. Replica don Otonio: “Si tan enojada está, yo también le voy a decir una sola palabra: Suélteme”...Muchos mexicanos siguen pensando que López Obrador es un peligro para México.Yo creo que por lo menos es un sobresalto. Inquieta, en efecto, su doble discurso, el de la República Amorosa quecambia luego, repentinamente, por su usual talante belicoso, de confrontación.Hayquienes lo consideran bipolar, y aun le hacen favor, pues otros advierten en élunmayor número de polos.No comparto esa tesis. Opino que la mudanza de AMLO, de agresivo a amoroso, se debió meramente a cálculo político. Sus asesores evaluaron el daño que le hicieron los arranques de bilis y atrabilis -o sea cólera negra- que tuvo cuando se llamó a robado: la toma de Reforma y el Zócalo; su risible y desorbitadatomadeposesióncomoPresidente legítimo, yleaconsejaron asumir un talante más conciliador, pacífico. Fue entonces cuando tendió su mano franca, y perdonó a sus enemigos, y llamó atodos sus partidarios a caminar por la senda del amor. Sólo que a veces se le olvida que trae puesta esa careta, y otra vez vuelve a salirle el yo mesiánico y autoritario que, en opinión de sus críticos, es su verdadera naturaleza. Fue así como lo vimos enel programa“Tercer grado”, donde otravez alarmó a muchos cuando puso la voluntad del pueblo por encima de la autoridad electoral; cuando negó la validez de datos proporcionados por entidades oficiales y afirmó que la realidad es otra. Líderes como él hacen de su propia voluntad la voluntad del pueblo, y niegan la realidad si contradice la visión que ellos tienen de las cosas.Actitudes así preocupan mucho a aquellos que desean un cambio para México, pero no alcanzana imaginar qué cambios haría un hombre como éste, que pasa de un voluntarismo populista y demagógico a una franciscana mansedumbre que de pronto pareceincomodarlenuevamente, comoropaquenolequedabien.Así las cosas, muchos habrían preferido a Ebrard como candidatode la izquierda. Quién sabe cuál será el López Obrador que veremos en los días que faltan para la elección. Y -más importante aúnquién sabe cuál será el López Obrador que veremos en los días que seguirán a la elección...¡Mentecato columnista! ¡Otra vez has puesto en vilo a la República con tus lucubraciones! ¿Quién eres tú, pregúntote, para poner desasosiego en la Nación?Te expones a que al ir por la calle la gente te señale con el dedo y diga: “Miren: ése pone desasosiego en la Nación”. ¿Eso pretendes, desdichado? Ah, bienlo dijo Ovidio en sus Heroidas:“Onusesthonos”. La fama pesa. Deja entonces la grave péndola de quien pretende escribirparala posteridad y ni siquiera alcanza a hacerlo para la parte posterior.Toma tú el más ligero cálamo del que sólo aspira a dar solaz y esparcimientoal público lector, y que se ingue la posteridad. Jack Abbó sufría de eyaculación prematura, padecimiento que con frecuencia se presenta en el varón.Un día, o mejor dicho una noche, estuvo con unadama, y trabó con ella refocilación carnal.Al terminarel acto ella le dijo:“Eres un pésimo amante”. Jack Abbó se molestó bastante. Replicó muy enojado: “¿Cómo puedes decir eso después de 7 segundos nadamás?”.Y, para usar otra latinajo, peractum est. Eso significa: “Se acabó”... FIN.

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