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DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

ARMANDO CAMORRA

He aquí una advertencia de carácter sexual dirigida a los hombres de más de 50 años. El hecho de tomar café caliente en vaso de plástico les puede disminuir hasta en dos tercios sus facultades sexuales. En efecto: se quemarán primero los dedos y después la lengua... Yo no entendí ese aviso, que me fue enviado por un solícito lector: las miríficas aguas de Saltillo, cuyas excelsas virtudes energéticas son conocidas en el mundo, me ponen al amparo de cualquier amenguamiento de la viripotencia. Cumplo, sin embargo, el piadoso deber de compartir esa admonición con los varones que sin la ayuda de aquel taumatúrgico líquido vital pueden quedar expuestos a las contingencias de una eventual debilidad erótica... En la jungla y en las ciudades grandes -otra jungla- se aviva el instinto de la supervivencia. Los vecinos de algunas colonias del Distrito Federal han encontrado una ingeniosa forma de evitar que los comerciantes ambulantes invadan las aceras de sus calles: colocan en ellas, por su cuenta y riesgo, jardineras con plantas como las que vendía en mi ciudad el señor Tovar, en cuyo vivero, llamado Plantas de Ornato Tovar, no faltaba nunca alguien que preguntara: "Perdone: ¿está don Ornato?". Las tales jardineras, claro, estorban el paso de los transeúntes, que deben caminar haciendo graciosas eses, o en habilísimo zigzag, para sortear esos obstáculos; pero el expediente impide que la vía pública sea convertida en propiedad privada por esos comerciantes que muchas veces ni siquiera son dueños de sus chiribitiles, sino empleados a sueldo de algún inmoral líder o alguna lideresa sin moral. Bien sé que mi tarea es orientar a la República. Hoy, sin embargo, orientaré solamente al Distrito Federal. ¿Por qué no instalar también jardineras en las calles por donde pasan esas manifestaciones que tantos daños causan a la Ciudad de México? Puestas a todo lo largo y ancho de esas vías, a 5 centímetros una de otra, las útiles jardineras acabarían con el paso por ahí de las manifestaciones. ¿Que los manifestantes se van por otras calles? Instálense también ahí las jardineras, y así sucesivamente, a ver quién se cansa primero. Eso tendría un elevado costo, desde luego, pero ningún precio es demasiado alto cuando se trata de hacer cumplir la ley. Y ya entrados en gastos se me ocurre: ¿por qué no poner jardineras en la Capital, en vez de gobernantes? Los bloques de cemento tendrían, creo, mayor utilidad que las autoridades; servirían más que ellas para imponer la ley, y a pesar de su costo saldrían más baratas, pues no caerían en corrupción ni incurrirían en componendas de política. Esta es sólo una idea, desde luego, pero pienso que merece consideración... Aquel tráiler venía cargado con 40 toneladas. Excedía, por supuesto, el límite legal, pero en este país todo se puede arreglar, precisamente porque todo está desarreglado. Al llegar a una cuesta descendente el chofer del pesado camión se percató, espantado, de que una pareja estaba haciendo el amor en pleno centro de la carretera. Si los excéntricos amantes no se quitaban los iba seguramente a aplastar. Hizo sonar su claxon varias veces, con desesperación, pero el hombre y la mujer siguieron impertérritos en los meneos de su peligrosísimo in and out. Empleando todas sus fuerzas el conductor aplicó en los últimos segundos los poderosos frenos ABS de su pesadísima unidad, y el tráiler se detuvo a unos cuantos centímetros de los desaprensivos folladores. Se levantaron ellos de su incómodo tálamo de asfalto arreglándose la ropa, imperturbables, pues habían terminado ya su afán. "¡Locos, dementes, lacerados! -clamó el trailero, que por esos días tomaba un curso de Literatura Dramática Española del Siglo XIX-. ¡Menguados, infelices, desdichados! ¿Por qué no os quitabais del camino, aturdidos mentecatos? ¡Vive Dios! ¡Habríais podido perecer bajo las ruedas de mi ingente coloso automotriz! ¡Ya estaba yo llegando!". "Mira -le respondió, calmoso, el individuo-. Tú ya estabas llegando. Ella ya estaba llegando. Yo también ya estaba llegando. ¡Y el único que podías detenerte eras tú!"... FIN.

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