El director del Servicio Secreto de Estados Unidos, Mark Sullivan, informó a senadores que una investigación determinó que el presunto escándalo de agentes con prostitutas en El Salvador no ocurrió.
“No se encontró evidencia para sustentar esos alegatos”, dijo Sullivan al comparecer ante el Comité de Seguridad Interna del Senado en relación al escándalo ocurrido en Cartagena, Colombia, en abril pasado.
Sullivan no ocultó su malestar por el hecho que el reporte inicial sobre esos alegatos haya trascendido en la prensa, razón por la cual “mucha gente les dio credibilidad”.
Su malestar fue motivado además por una nota publicada por The Washington Post, según la cual los encuentros sexuales de agentes estando en servicio en viajes al exterior, han sido una práctica común aceptada por la agencia.
“Es absurdo pensar que este tipo de conducta sea condonada”, dijo Sullivan, quien hizo un exhorto para que incidentes similares sean denunciados directamente a la agencia.
Reveló que el Servicio Secreto gastó “miles de dólares para conducir la investigación en El Salvador, y no pudimos probar nada”.
Dijo que entrevistaron entre 28 y 30 personas, visitaron y hablaron con gerentes y personal de seguridad de los cuatro hoteles donde se hospedaron los agentes, con jefes policíacos y el dueño del club nocturno donde según se habrían registrado los hechos.
Un reporte de la televisora KIROTV de Seattle el mes pasado indicó que el presunto incidente en San Salvador habría ocurrido también con un equipo de avanzada enviado antes de la llegada del presidente Barack Obama a ese país en marzo de 2011.
Un subcontratista del gobierno estadounidense, que acompañó a varios agentes, aseguró que éstos visitaron en varias ocasiones un club nocturno, donde bebieron en exceso y convivieron con prostitutas.
El grupo, donde había personal militar, bebió en exceso, por lo que la mayoría de los hombres habría terminado fuertemente intoxicados y varios pagaron por tener acceso al área reservada para recibir “favores sexuales”.
El subcontratista dijo que varios agentes incluso llevaron a sus habitaciones de hotel a algunas de las mujeres del establecimiento, pese a sus objeciones.