Investigadores exponen los hallazgos en un simposio internacional, del mal que contraen al año un millón de mujeres en el mundo.
Para difundir el descubrimiento de alteraciones genéticas que contraen al año un millón de mujeres en el mundo, investigadores celebraron el simposio internacional: “Bases genómicas del cáncer de mama: completando el rompecabezas”.
En las instalaciones del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegem) especialistas mexicanos, canadienses y estadunidenses desarrollaron la teoría y las investigaciones para diseñar nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas sobre este mal.
“La aparición del armado del rompecabezas sobre el genoma del cáncer de mama permite hablar de algunos aspectos de tratamiento diferencial a diferentes tipos de cáncer y también tiene una perspectiva para hacer un diagnóstico temprano”, señaló Xavier Soberón, director general del Inmegen.
El especialista indicó que un diagnóstico temprano sobre dicho padecimiento augura ver mayores posibilidades de éxito, debido a que es la primera causa de muerte en las mujeres en el país.
“El rompecabezas genómico sobre este mal empieza a mostrar algunas imágenes muy promisorias en el impacto que va a tener en la salud pública”, aseveró.
“Por primera vez en la historia de la medicina puedes comparar la secuencia completa del genoma de un tumor contra el ácido desoxirribonucleico de un mismo individuo, y de esta forma se pueden identificar las alteraciones que se presentan en un tumor”, señaló.
A su vez, Alfredo Hidalgo, líder del proyecto de cáncer de mama en el Inmegen, refirió que la ventaja de utilizar esta metodología es que no dependen del conocimiento previo y que con ello se pueden encontrar alteraciones que no estaban previamente reportadas.
“En este tipo de cáncer hay un factor genético de predisposición, el cual aún no lo tenemos claro, ya que necesitamos estudios con más pacientes para definirlo”, expuso.
Otro, dijo, “es el factor genético del tumor en el cual se revelan cosas que no provinieron de la genética del paciente, como la cuestión ambiental o la alimentación”, detalló.
En tanto, el profesor de la escuela de medicina de Harvard, Matthew Meyerson, resaltó que el cáncer es una enfermedad de tipo genético pero que no necesariamente depende de la genética del paciente sino del tumor que ya mutó.
El siguiente paso, abundó, es incorporar más muestras de la población mexicana con el fin de contar con más elementos que den certidumbre a la investigación.
“Los resultados alcanzados permitirán prever la efectividad de los tratamientos convencionales, así como desarrollar nuevas estrategias de diagnóstico y terapéutica contra esta enfermedad”, expuso.