Las calificaciones de los padres
Esta semana como en muchos centros educativos se entrego las calificaciones finales de los alumnos que alegremente entraron a su periodo vacacional. Como muchos de nosotros sabemos las calificaciones ya no son lo mismo que en los años 80's cuando éramos alumnos, ahora padres cuarentones. En ese entonces teníamos en nuestra boleta las típicas notas de excelente para el diez, muy bien para el nueve, bien para el ocho, y así sucesivamente.
Ahora los tiempos han cambiado, las evaluaciones comprenden elementos más específicos y se centran más en promover el progreso cualitativo, más que cuantitativo. Por poner un ejemplo se habla de comprensión de la lectura como indicador a evaluar y los rangos van desde necesito ayuda, pasando por el ahí la llevo, hasta lo logre.
Desde mi particular modo de pensar ochentero, no sé que piense usted mi estimado lector, esta manera de evaluar parece más apta para las necesidades de los alumnos de educación básica, lo cual nos habla de un cambio educativo. No entraremos aquí a debatir si Quadri es liberal o el sistema educativo mexicano es lo mejor, ya que ninguna de las dos cosas he cierta.
Lo que si me gustaría subrayar es nuestro compromiso como padres ante la evaluación de nuestros hijos por el fin de periodo.
¿Cuántos padres o madres evaluamos nuestro desempeño a final del año escolar? ¿Es objetivo? ¿Pensamos en eso? ¿Tratamos de ser mejores padres año con año? ¿Qué tengo que ver yo como padre con el desempeño escolar de los hijos? ¿Hay escalas para medir la calificación de mi compromiso emocional con mis hijas? Analicemos esto por un momento con el mismo afán que analizamos las nuevas contrataciones del Santos Laguna y con la pasión que nos tomamos nuestra primera cerveza del fin de semana.
Ahora entrados en materia, le pido por favor conteste personalmente las siguientes preguntas.
1) ¿Cuantas veces ayude a mi hija a realizar la tarea?
2) ¿Cuantos abrazos le di durante el año escolar?
3) ¿Del uno al diez, cuanto quiero a mi hija?
4) ¿Conozco el nombre de su maestro o maestra?
5) Nombra 3 amigos cercanos de tu hija.
6) ¿Qué desayuna durante el recreo o descanso?
Ahora pasemos a las preguntas de conocimiento profundo.
1) ¿Cuál es la mayor preocupación de tu hijo?
2) ¿A que le tiene miedo?
3) ¿Cuáles son sus sueños?
4) ¿Qué piensa sinceramente de ti?
5) ¿Qué le dice a tus amigos de ti?
Ahora las preguntas de doctorado.
1) ¿Quién es tu hija?
2) ¿Cuántas veces has hablado de sexualidad con él?
3) ¿Qué necesita de ti?
4) ¿Por qué eres papa o mama?
Les recomiendo hacer esta evaluación en silencio, individualmente, sin acordeón, sin oponerse como los maestros del SNTE, ni hacer marchas en protesta.
Tal vez si nos evaluaran como padres, como evalúan a nuestros hijos, creo que todos o la gran mayoría necesitaríamos un curso intensivo de lo que significa ser padres, emocionalmente hablando. Y sin examen extraordinario.
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