Felicidades a los Contadores en su Día.
Una de mis amables lectoras generosamente me envía el siguiente correo: "En cierta ocasión le preguntaron al famoso pintor Auguste Renoir ¿cuál era la moda, en vestidos de mujer que más le había gustado pintar?
- La única moda que no pasa de moda -respondió.
- ¿Y cuál es esa moda?
- ¡El desnudo!
Cuando le preguntaron cómo conseguía darle un tinte tan delicado y sugerente a sus desnudos, el pintor contestó:
-Yo no hago más que pintar, pintar y seguir pintando, hasta que tengo ganas de pellizcar. ¡Entonces sé que ya está bien!".
Así le sucede al viejo filósofo con el humor, cuando me río hasta de mí mismo, es que mi vida y con ella, mis escritos están actuando. Y es que la existencia ha funcionado para este viejo campesino, porque desde niño, mi Madre, -una modesta mujer que no concluyó sus estudios de secundaria, pero que tenía a flor de piel las enseñanzas de la escuela de la vida-, me enseñó a poner en función los 5 sentidos corporales y también los extra corporales, en cada una de mis tareas.
Desde entonces en todas mis labores los he puesto en juego; así, desde los 5 años cuando me dedicaba a cargar tinas de nixtamal a doña Sira, que me pagaba 20 centavos por llevarle diariamente dos tinas de 18 litros al molino, que se encontraba a 340 metros de distancia.
Tarea que me dejaba por una parte el asa de la tina marcada entre mis tiernas manos y por otra, la satisfacción de poder tener dinero para el sábado ir al cine y disfrutar unos dulces. Mi siguiente tarea sería la de bolear, luego barrer y hacer tortillas en casa de mi tía Flora. Después lavar carros en las calles cercanas a mi casa; posteriormente ser profesor de karate, luego de primaria, secundaria, preparatoria y universidad.
Ahora, -como en el principio de mi vida laboral- pongo toda mi energía y empeño en escribir para usted, colaborar en la radio y en la televisión y dando talleres de competitividad, manejo de emociones y dictar conferencias por toda la geografía nacional.
Dice el viejo filósofo que "los buenos políticos son como la bamba, porque para bailarla se necesita una poca de gracia… y otra cosita". Y esa otra cosita es lo que las abuelas llaman ángel, otros le dicen carisma, algunos más personalidad; pues eso, bastante generosidad y humildad es lo que tiene mi amigo el candidato al senado por Veracruz por la coalición Compromiso por México, PRI-PVEM Héctor Yunes Landa, quien la semana próxima pasada me invitó a Xalapa, a que lo acompañase a un desayuno con "OTERO CIUDADANO, A.C.".
Asociación presidida por el Dr. Carlos A. Luna Escudero, que aglutina a prestigiados ciudadanos interesados en "no seguir esperando que las soluciones surjan del Estado… es claro que en el concurso de una sociedad coadyuvante se pueden hacer frente los serios problemas… que en el pasado fueron vistos, por los actores sociales y políticos, de manera trivial y hoy nos rebasan exigiendo un mayor esfuerzo de gobierno y sociedad".
Ante un selecto auditorio que le planteó sus ideas, Héctor Yunes al finalizar el evento, generosamente me invitó a realizar una reflexión en voz alta, misma que hice con el respeto y la admiración que le profeso al pueblo veracruzano, lleno de políticos talentosos, músicos excepcionales, ingeniosos decimistas, originales poetas, geniales artistas, hombres de trabajo y mujeres bellas.
Convencido que nuestra alternancia democrática no sólo necesita la participación ciudadana, también requiere promoverla, para enriquecer y eficientar con buenos resultados el ejercicio gubernamental, basados en los valores que dan el pluralismo, la tolerancia, la eficiencia, el parlamento, el acuerdo y la justicia.
Por la noche acompañé al Lic. Yunes a una cena con médicos especialistas, que llenos del saber de la ciencia y de la generosidad que da la vida a los triunfadores, le plantearon sus inquietudes, mismas que fueron escuchadas con atención.
Luego de su mensaje, el candidato me invitó que dijese un breve mensaje a los médicos; les recordé que hay tres hechos fundamentales en la vida del hombre: el nacimiento (la vida), el matrimonio y la muerte; y ellos son privilegiados porque trabajan con el primero y el tercero y se elevan a través del segundo. Así mismo mencioné lo importante que es, no olvidar que "éxito que no llega a la familia es una ilusión", teniendo la inteligencia de acompañar al éxito de la alegría, la felicidad, el amor, el dar, el perdón, la oración, la gratitud y el buen sentido del humor.
A propósito de humor, en cierta ocasión que visitaba España Giulio Andreotti -que fue ministro y jefe de gobierno en Italia-, en una conferencia de prensa, un periodista le preguntó:
- Señor ministro, ¿el poder desgasta?
- Sí, -respondió Andreotti- ¡sobre todo cuando no se tiene!