Una brusca caída de tensión puede comprometer la vida de la persona que la sufre. Si falta o es insuficiente la irrigación cerebral, sobreviene una lipotimia o desmayo. Una manguera de las que utilizamos para regar el jardín puede tener un gran caudal de agua, pero si la presión no es suficiente, lo único que logrará es encharcar el suelo que le rodea. La presión arterial normal es aquella que satisface suficientemente las necesidades del organismo, con lo que la irrigación de todos los tejidos se efectúa en la cuantía apropiada.
La candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, sufrió un mareo que la obligó a sentarse, sin llegar a la pérdida del conocimiento, le ofrecieron un vaso con agua que rechazó. De ahí en adelante, durante el resto del evento se la pasó sentada, pues habiendo intentado mantenerse de pie, (al parecer, no pudo).
Más tarde, cuenta la nota periodística, en entrevista radiofónica se dijo que habría sufrido una baja de presión, enfermedad que le aqueja desde hace mucho tiempo y que no le impide realice sus labores como candidata a la Presidencia según dijo su vocera Augusta Díaz de Rivera. Agregó, que la práctica de un examen médico, no lo tiene contemplado.
Achis miachis que me toquen los mariachis, esto no es de querer o no, es cuestión de hacer ese examen médico para verificar que no se trate de otra cosa, a mayor razón tratándose de un o una aspirante a ocupar la silla presidencial. (Salvo ya se lo hayan practicado, a satisfacción).
"Sin embargo, … las piernas comenzaron a temblar de manera involuntaria". Ella con 70 años no es una chiquilla. Hay un evidente problema de salud, ¿de qué gravedad?, sólo el médico especialista, previos análisis adecuados, puede decidirlo. No obstante, la lipotimia, se sabe, es un síndrome que se presenta de manera repentina y efímera, en el que hay la sensación de un inminente desmayo, que no llega a producirse. Los síntomas frecuentes son: vértigo, cansancio, miotonía, palidez, cefalea, trastornos visuales, sudoración excesiva y ocasionalmente dolor estomacal. "Lipotimia se define como la sensación de pérdida de conciencia inminente, pero sin llegar a perder completamente el conocimiento, por lo que se le llama también presíncope y tiene las mismas implicaciones de aquél.
No obstante, los desmayos suelen ser comunes y, cabe decirlo, no revisten gravedad. Las abuelitas de antaño decían que habían sufrido un soponcio. En una ocasión, hace algunos ayeres, un abogado, panista él, sentado al borde de una mesa le pegó un patatús que nos alarmó a todos. Como es lógico nos preocupamos por su estado de salud, suspendiéndose momentáneamente el recuento de votos producto de una elección para diputado federal. No pasó mucho tiempo para que se recuperara totalmente regresando a ocupar su lugar. Se le notaba demacrado, con síntomas verdaderamente alarmantes. Lo que se advertía a simple vista era que estaba a punto de desplomarse, evidente palidez y sudaba como si hubiera entrado en un baño turco. A la fecha actual, han transcurrido varias décadas, notándose ahora que el incidente no afectó gran cosa su estado de salud. Daba clases en la escuela de leyes, que siguió impartiendo con la misma capacidad de excelente maestro.
Volviendo al caso de Josefina, leí en una nota periodística que el 4 de abril de 2009 también estuvo a punto de desvanecerse en un acto público se dice que en esa ocasión las piernas le comenzaron a temblar, fenómeno que se repitió ahora. Que me haya enterado el IFE no ha hecho declaración al respecto. Creo que es de sumo interés que dijera al público cuál medida va a tomar la dependencia encargada de regular el proceso electoral. ¿No hay de qué preocuparse? Bien previendo un futuro estropicio, podría ordenar que la candidata se sometiera a un chequeo médico.
Si fuera el caso, con un dictamen ad hoc podría tranquilizar a los electores. Los políticos en el candelero, hasta ahora, no enfermaban ni tan siquiera de un resfriado.
Anécdota relacionada: Platican que el padre del PRI don Plutarco Elías Calles, padeciendo alguna dolencia crónica, siendo Presidente de la República, acudió a solicitar los servicios de un taumaturgo al que le decían el "Niño Fidencio", famoso por realizar operaciones sin anestesia, que no causaban dolor en sus pacientes. Efectuaba sus curaciones en el poblado de Espinazo, Nuevo León, utilizando un árbol de pirul alrededor del cual situaba a sus seguidores, dejándoles caer objetos, resultando curados al que recibía el golpe y un charco lodoso donde sumergía a sus seguidores.
Año con año se reúne en el lugar un numeroso grupo, convencidos de que en ese lugar el "Niño Fidencio" aún sigue obrando milagros. En fin, por aquello de las recochinas dudas, convendría a alguno de los candidatos sumergirse en ese lodo, quien quita…