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ENSAYO SOBRE LA CULTURA

Popular o complejo

José Luis Herrera Arce

La cultura, desde siempre, ha fluctuado entre lo popular y lo complejo. Algunos piensan que el arte debe de llegar a extremos intelectuales que muy pocos son capaces de entenderlo; otros, en cambio, piensan que los fenómenos culturales deben de estar al alcance de todos aunque eso signifique pérdida de calidad.

Así, después del renacimiento se dan movimientos preciosistas como el barroco, o el rococó que acaba en ser pieza de ornato. Por la otra parte, en el siglo XIX se dan movimientos literarios como el romanticismo y junto con ello se explota en las páginas de los periódicos las novelas de folletón que todavía en el siglo XX se explotan y se convierten en películas por capítulos, radionovelas y telenovelas a las que somos tan adictos los mexicanos, ¿Por qué lo habríamos de negar si son nuestros productos de exportación?

No creo que deba de haber un divorcio entre estas dos manifestaciones de cultura ya que se pueden retroalimentar y así lo demuestra la historia.

Es después del renacimiento cuando comienzan a surgir las gramáticas de las lenguas romances siguiendo los parámetros de uso del latín y del griego, lo que produjo el neoclasicismo y este interés provino de los abogados que descubrieron en la cultura romana los antecedentes del derecho que debería de aplicarse en su tiempo. Las reglas de composición de las viejas lenguas se aplican a las nuevas, pero no solamente sucede eso sino que hay escritores como Rabelais quien escribe Pantagruel y Gargantúa en donde se recupera el habla popular.

Si con Shakespeare se recupera la tragedia griega con su deliciosa musicalidad, en el quijote Sancho nos sirve para acercarnos a los dichos populares donde se ven los valores de la cultura popular. Lo mismo podríamos enfrentar a Lope de Vega con Quevedo y Góngora y así percibir la oscilación del arte de uno a otro lado.

El siglo XX no se queda atrás; ya desde el siglo XIX en las dos modalidades se han trazado los caminos. Si miramos lo popular, tenemos novelas de folletón que se han convertido en clásicos como Rocambole o El Judío Errante o los misterios de París; pero también Balzac escribe la Comedia Humana y Víctor Hugo se convierte en el gran autor Francés con novelas como Los Miserables que bien pueden considerarse prima de las antes mencionadas.

En el campo de la poesía se comienza a ensayar con los símbolos y a romper los moldes rítmicos tradicionales, pero también se cultiva la poesía nacionalista. Un ejemplo en el caso de México sería Guillermo Prieto y ya en el siglo XX aún Carlos Pellicer va a seguir cultivando este tipo de poesía.

A principios del siglo pasado se van a dar las piedras fundamentales que han servido de cimiento a todo lo que se ha escrito: Kafka, Proust, Joyce y Faulkner. En el caso de la literatura latinoamericana se retomara al barroco. En la poesía se gestarán los ismos en la intensa búsqueda del nuevo quehacer de tropos y metáforas.

Pero también van a explotar los medios masivos de comunicación. La Radio y la televisión implementarán en sus programaciones sus propios géneros dramáticos; por su lado el cine se convertirá en la máquina de sueños y habrá una guerra intensa para hacer que el público participe del drama que nos presentan los medios.

Grandes y temas con grandes autores era la máxima del cine americano y se dieron los grandes géneros como el western y el musical que a fin de cuentas vienen a ser historia emparentadas con la ópera o la zarzuela, el ballet y la epopeya en el caso del western que tanto éxito tuvo que muchos países siguieron la saga aunque no tuvieran que ver con el fenómeno como el western espagueti.

El cine influenció a las novelas y los grandes temas novelísticos se han hecho películas y se han filmado con diversas versiones. Y las películas se hacen libros que se convierten en éxito de ventas, y en el imaginario colectivo quedan las historias que después se convierten en juegos o en video juegos que la infancia, juventud y algunos adultos usan para su esparcimiento.

En el caso mexicano tenemos a Rulfo que lo mismo escribe novelas que películas y a lo mejor más películas que novelas. Y junto a Rulfo se da Luis Spota y la juventud se expresa a través de José Agustín y lo popular se refleja en Armando Ramírez o Raúl Prieto o Rafael Ramírez Heredia.

Arreola filosofaba en la tele lo mismo que Ricardo Garibay e Ikram Antaki. En estados Unidos Gershwin lo mismo escribe canciones populares como conciertos sinfónicos.

¿Cuál es entonces el divorcio entre lo popular y lo clásico? Porque afanarse tanto en la obra preciosistas que muchas veces resulta hueca, aunque muy pulida; o en la obra comercial que lo único que le interesa es la venta fácil y rápida explotando el morbo o la inmediatez.

Todo se conecta, el buen lector lo sabe, y el buen cinéfilo y el que sabe ver televisión. Lo único que logra la vanidad o la lucha por los mercados es acabar con los géneros, y con el arte.

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