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ENSAYO SOBRE LA CULTURA

Educación y lectura

José Luis Herrera Arce

Más allá de los exámenes, la demagogia y las conquistas sindicales que tienen al sistema educativo en jaque, una de las variables que nos indica que todo anda mal es la mínima cantidad de libros que leen los mexicanos. Si no hay lectura, no hay gusto por el conocimiento; si acaso el conformismo de lo que recibes a través de los medios audiovisuales y eso muy diluida, muy interpretada, subjetiva, tanto así que si hablamos de la realidad mexicana ésta no se refleja en su totalidad porque son precisamente los medios quienes nos la han escondido.

El hecho de no leer quieres decir que ya lo conoces todo, y muchos son capaces de presumirlo, porque en la práctica se funciona con los rumores, las medias verdades, el refrito, tanto así que no tenemos soluciones para resolver los problemas que nos aquejan, en la ciudad nos vamos quedando sin monumentos ni nada que contenga metal porque se lo roban y no hay nadie que nos diga como pararlo y todos los demás problemas que como en avalancha se nos han venido encima y que nuestros políticos quieren arreglar con palabras.

La lectura no se refiere nada más a la literatura. Todo el conocimiento del hombre se alimenta de los libros que contienen las investigaciones de los últimos tiempos. Alguien que no lee, simplemente no se pone al día; tanto así como querer desconocer la cibernética o los sistemas computacionales o los celulares o el internet.

Hablando de lo último, si bien contiene información no toda es confiable. El wikipedia lo hacen entre todos y hay lugares que se parecen en el nombre que trae supuesta información que es falso y chusco. Anécdota, un alumno una vez me preparó una clase sobre literatura sacando la información de un lugar equivocado (copiar y pegar) se podía suponer que se estaba burlando de la clase pero lo que se exhibió fue su falta de criterio para juzgar el material que manejaba.

El sistema educativo tiene todo en contra para que los estudiantes no lean, puesto que hasta los trabajos los encuentran hechos en los rincones del vago o Yahoo respuestas o demás lugares que producen analfabetas prácticos. El maestro triplica su trabajo para indagar las fuentes del fusil y ese tiempo no se cobra. En un sistema corrupto, ir contra corrientes gasta energía.

Los conocimientos están en los libros y son necesarios para resolver problemas. Sin información, es imposible dar buenas soluciones; a lo mucho que se llegará es a repetir lo que todo mundo hace y mal, porque no hay de donde surja la creatividad o la nueva proposición. A través de la lectura podemos recuperar todo aquello que se nos ha perdido en la moderna civilización, has los valores, podemos replantear los sistemas en los que nos encontramos inmersos y que nos ahogan sin remedio.

La lectura es un buen ejercicio para ponernos a pensar; ya lo decía Mcluhan, el libro te hace reflexionar y tener una mente crítica, los medios audiovisuales los recibes con el sentimiento que se alimenta de la emoción, por medio de la cual nos manejan. Por eso era el miedo de la rebelión de las masas en Ortega y Gasset que desgraciadamente se hizo realidad con el nazismo que aunque no tenía televisión hizo del cine y del radio sus instrumentos para difundir las ideas.

Volver al libro es alimentar nuestro pensamiento, hacer funcionar la crítica ante el momento en que vivimos. Es alimentar nuestra conciencia de historia para darnos cuenta del largo camino que nuestra sociedad recorrió para dejar de ser bárbaros; porque después de la caída del imperio romano, los países europeos se construyeron a partir de los bárbaros lo mismo que en Mesoamérica. Pero aquellos bárbaros supieron aprender de las culturas destruidas y hacerlas crecer. En nuestros días somos merolicos que repetimos nociones oídas a la mitad teniendo confuso al mundo. Aquellos bárbaros no tenían el libro a la mano, nosotros contamos con bibliotecas que desechamos, como lo hacemos con las enciclopedias porque ya están en el internet, porque el conocimiento lo tenemos en una pantallita, así que nuestro disco duro que se llama cerebro ya no lo tenemos que llenar de datos; y si antes al cerebro lo utilizábamos en un 10%, ahora no llegaremos ni a la mitad.

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