Los congresos
La mayoría de los mexicanos hemos visto, analizado y seguido las campañas que los cuatro candidatos a la presidencia de la república realizan y a mitad de su recorrido proselitista nos hemos prácticamente olvidado de las campañas para diputados y senadores, algo muy conveniente para estos candidatos a ocupar dichas curules con el nada despreciable sueldo de cinco mil pesos diarios más prestaciones.
Hemos dejado de lado a quienes representan al total de los ciudadanos ya que con la diversidad de partidos hoy no vota solo el que no quiere.
Los congresos pueden ser nuestra tablita salvadora a tantas adversidades o también los que nos lleven otra vez a la serie de errores y fallas del sistema político por su corrupción e impunidad con que opera.
Recordemos aquella frase de “el presidente propone y el congreso dispone” dicha por Vicente Fox y como el congreso no dispuso muchas cosas en su gobierno púes el presidente tampoco las hizo.
Sabiendo que nada nos salva ante la diversidad de partidos y la tan mencionada pluralidad ya que a la hora de que una propuesta tan solo roce los intereses estos personajes mutan o cambian como los camaleones y a veces ya no sabemos a qué colores representan pues velan más por su total y real beneficio trabajando para el mejor postor.
Felipe Calderón también cayó en este esquema y tanto la ley del trabajo como el codigo de procedimientos penales de la federación siguen en la congeladora puesto que a los diputados no les importa tratar el tema en sesión ordinaria, mucho menos en extraordionaria, congelando así las acciones del ejecutivo al que le exigimos a diario mayores esfuerzos en seguridad y empleo.
En Coahuila y Durango en cambio, los congresos son la extensión del poder del ejecutivo estatal ya que han aprobado sistemáticamente, con la debida “línea” lo que sus gobernadores han propuesto a ahora tenemos, tan solo en Coahuila, que tras casi una veintena de pedimentos de que se invetigue la deuda del estado, por dar un ejemplo, pues “los representantes del pueblo” simplemente dicen que no.
Los congresos locales vestidos en su mayoría de un solo color o en este caso un congreso tricolor le está dando en la torre a la legalidad que exigen los ciudadanos.
Hoy los encargados de cuidar el infierno resultan ser más peligrosos que el mismo diablo.
Por ello, éste primero de julio, al votar por los candidatos a diputados y senadores debemos hacerlo con una visión de si el que va en verdad hablará por nosotros o se echará en la hamaca como los que están por salir o como él o ella ya lo hicieron al ocupar otro puesto de representatividad, aclarándoles que la “representatividad” debe ser a favor nuestro.
Por otro lado si Usted no está seguro por alguno de ellos porque ya los conoce, conoció o supo de sus mañas cuando estuvieron en otros puestos y que brincaron cual chapulines, endeudaron a su gente, traficaron el poder, etc, lo mejor sería no votar ya que entonces estaríamos elevando al cielo, otra vez, al que por mandato divino siempre deber estar fuera y lejos de él.
Hoy los candidatos tienen la posibilidad de prometer muchos proyectos pero dependerá del congreso y el senado que llegue para si estos cristalizan, por ello, algunos candidatos ya no dicen “haré”, “daré”, ahora dicen “apoyaré”, “impulsaré”, “propondré” pues en el verbo y su conjugación está el truco.
Miguel Gerardo Rivera,
Gómez Palacio, Durango.