‘Adivina, adivinador’
¿En qué se parecen los puentes a los diputados?
Hoy voy a hablar de puentes; pero no de los seis que aparecen marcados ya en el ciclo escolar 2012-2013 y donde se da la imagen que dicha calendarización la hace la Secretaría de Turismo y no la Secretaría de Educación.
Esta modalidad llamada “la sucesión de días inhábiles”, vulgo “puentes”, se creó para beneficiar a los prestadores de servicios turísticos cambiando las fechas cívicas por conmemorar a días en los que se pudiese encadenar una secuencia de tres o más días para que los mexicanos pudieran, no sólo en periódos vacacionales visitar a sus familiares y acudir a un lugar paradisíaco de las playas a gastar sus pesos para sacar el estrés y la fatiga de las diarias rutinas, sino también que el prestador de servicios no tuviese tanto tiempo de ocio a sus empleados cuando no eran temporadas altas del turismo.
En el próximo ciclo escolar serán varios lunes los que los alumnos no irán a clases y con ello aprenderán una nueva lección: la de los “san lunes” o dicho de otra forma que el lunes ni las gallinas ponen. Sin embargo, esos “puentes” no son el motivo de hoy sino los puentes peatonales, más bien, ornamentales, que hay en nuestras ciudades hermanas y que estando ahí no son una motivación para que los transeúntes elijan su seguridad en lugar del riesgo y el peligro y posible hasta la muerte.
Puentes como los que hay en bulevar Miguel Alemán frente a la escuela primaria Justo Sierra de Lerdo, o el que está por el bulevar Revolución frente a la clínica 71 del IMSS, habiendo más por ese mismo bulevar; uno más en avenida Madero frente a la presidencia de Gómez Palacio y en esa misma ciudad el que está entre bulevar Alemán y calzada J. Agustín Castro; los dos puentes de la carretera Torreón-San Pedro, uno frente a Frondoso y el otro por entrada a Senderos; los que hay en el bulevar Ejército Mexicano y el periférico Raúl López Sánchez, por mencionar algunos, son meras estructuras de ornato pues los ciudadanos los ven como si fueran diputados: nadie los quiere, sólo los ven de adorno o como propaganda. ¡Vaya que sí cabe la comparación!
Esas estructuras caras que nos han costado a todos los que pagamos nuestros impuestos, son inútiles (hablo de los puentes) en donde la misma autoridad da pie a que la gente no los use colocando agentes de Vialidad para que paren el tráfico cada vez que necesiten pasar los peatones y para colmo ¡por abajo de esos puentes!
¿Qué necesitamos los laguneros para entender que mis riesgos de un accidente son mayores por no usarlos y que además pueda involucrar a un inocente que no tiene responsabilidad de mis actos al provocar que vaya, ese automovilista, a parar hasta la cárcel?
Seguimos haciendo leyes que no se cumplen y haciendo de este incumplimiento una costumbre.
Hoy hay personas que piden desde hace meses ese tipo de puentes: en La Concha, Coahuila; en el bulevar Revolución y Rodríguez Triana y otros puntos, pero no sabremos si los quieren para aprovecharlos o también para sólo adorno. Escuelas como la primaria General Ignacio Zaragoza de avenida Madero y calle Matamoros de Gómez Palacio requiere de uno, es un crucero muy peligroso para los niños.
Es justificable que habrá personas que por su edad o alguna enfermedad o problema físico no puedan acceder a ellos (como si fueran diputados), ahí entra el agente de vialidad y si la recurrencia es enviar todo un ejército de agentes como en la clínica 71, pues retiren el puente para que sean ellos los que controlen el tráfico y no usen esa vía sólo para multar, comprar y comer gorditas y ese puente reutilizarlo en otro lugar donde sí se use.
Miguel Gerardo Rivera,
Gómez Palacio, Durango.