Una fiesta muy común
Hubo una gran fiesta, cierto día, en cierta ciudad, la cual era muy rimbombante y en la que asistirían todos los sentimientos buenos y malos que rigen en todos los humanos. Las primeras en llegar fueron la Envidia y la Hipocresía, enseguida La Burlona, la Labiosa y la Cínica, llegaron juntas, La Mentira y la Traición, llego cada quien por su lado, y no podían faltar las que siempre animan las fiestas, la Vulgar, la Altanera y la Calculadora, las que llegaron ya tarde fueron la Materialista acompañada de la Floja y de la Golosa. Ya estando casi todas las asistentes, empezó la diversión, La Envidia no dejaba de murmurar y criticar, junto a la Labiosa y la Burlona acerca de las demás invitadas, dándose cuenta de ello la Vulgar del descomunal recorte que les hacían a las demás invitadas y como era su costumbre les profirió varios insultos, soltando varias carcajadas la Envidia, la Labiosa y la Burlona al ver los berrinches que hacía dicha invitada.
Sin embargo, a la hora de pedirles que pasaran a la mesa, la Golosa fue la primera en sentarse cerca de la Hipocresía que le platicaba a la Mentirosa que sólo “picaría” la comida por estar a dieta, la Altanera sólo se limitó a ver los platillos argumentando que ella no estaba acostumbrada a esas comidas, ya que le resultaban muy grasosa y mal preparada. A la Floja le resultó todo riquísimo.
Hubo también otras invitadas que estaban muy bien acomodadas , más bien algo escondidas, esperando estar lo más alejado de las arriba citadas.
La Lealtad, la Sincera y la Prudente trataban de no llamar mucho la atención, en otra mesa estaban, la Alegría, acompañada del Amor, buscando afanosamente a la Sencilla que estaba junto a la Educada, y la Discreta y que se veían que tenían una gran charla, La Pasiva y la Bondadosa, se estaban acomodando junto a las demás. Todas ellas tenían algo en común tratar de estar en armonía, porque al tratar de convivir con los sentimientos negativos sabían de antemano que tendrían conflictos, y les harían daño.
Sin embargo, no faltó alguien quien se diera cuenta (de los Sentimientos Malos) de las otras invitadas. La Cínica, muy Cortés se acercó con la Prudente, preguntándole que cómo la estaba pasando, contestándole que muy bien, enseguida, llegó la Envidia, informándoles que como nunca se estaba divirtiendo ya que ella era la reina de la fiesta, sin percatarse que la Vulgar la escuchaba, reclamándole que para el reventón ella se pintaba sola.
La Alegría siempre acompañada del Amor, sonreían al ver que a todas luces querían ser el alma de la fiesta. Poco a poco fueron abandonando el salón, la Lealtad, la Educada, la Sencilla y la Discreta al darse cuenta que no podían hacer amistad con esas invitadas.
Como podemos ver hay Sentimientos malos y buenos en los que existen en todos los humanos, sin descartar también al sexo masculino, que también ellos los aplican en una forma tal vez más degradante, sobretodo en la Traición, la Envidia y la Altanería, basta ver a todos los que ostentan un cargo político o algún servidor público al ver cómo tratan en forma humillante a sus compañeros o un ciudadano que quiere la atención de alguno de ellos, también existen esos tipos mal educados que no respetan a las mujeres, ancianos o niños, etc.
Viene Navidad, ojalá y que sean los buenos Sentimientos los que nos acompañen para así gozar de una Buena Paz y una verdadera Armonía en Familia.
Estela Borjas,
Comarca Lagunera.