El descubrimiento de cáncer de próstata en una momia de 2 mil 200 años de antigüedad indica que la enfermedad se debió a la genética y no al ambiente.
La dicotomía genética-ambiente es clave para comprender el cáncer. La profesora Salima Ikram, miembro del equipo que estudió la momia en Portugal durante dos años, afirmó que pertenecía a un hombre que murió entre los 40 y los 50 años de edad.
Agregó que es el segundo caso conocido más antiguo de cáncer de próstata."Las condiciones de vida en la antigüedad eran muy diferentes: no había contaminantes esto señala que la enfermedad no está vinculada necesariamente con factores industriales'', dijo.