Dinero. Fotografía de archivo de un grupo de hispanos que hacen cola para enviar dinero a sus países de origen, en Texas, EU.
La emigración de mexicanos hacia Estados Unidos tiene un impacto positivo en las finanzas públicas de su país de origen, vía el efecto de las remesas en materia de inversión y el factor de arrastre que introduce en el mercado laboral, indica un estudio publicado esta semana por el Migration Policy Institute (MPI).
Sin embargo, advierte, la aportación fiscal de la diáspora podría verse mermada por los cambios que registra el flujo migratorio.
El reporte Desarrollo y Efectos Fiscales de la Emigración en México remarca que la movilización de trabajadores hacia EU contribuye al crecimiento económico en el país.
"Bajo supuestos estándar, al modelar la escala de la migración y las remesas durante la década pasada, este reporte estima que el producto interno bruto (PIB) de México aumentó 8.8 por ciento y que su recaudación fiscal creció 7.4 por ciento", detalla.
Si bien las remesas representan únicamente el 2.5 por ciento del PIB en México, señala, en estados como Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca y Zacatecas la proporción se ubica en alrededor del 10 por ciento de su PIB, cifra similar a la de Guatemala.
De hecho, según el estudio elaborado por Raymundo Campos-Vázquez y Horacio Sobarzo, investigadores de El Colegio de México- en una veintena de entidades el monto de las remesas supera al de la inversión extranjera directa.
Con base en datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), indica que sólo 4.6 por ciento de los hogares en el país recibe remesas, pero su impacto se multiplica en los más desfavorecidos.
"En el decil más pobre de los hogares mexicanos las remesas representan más de la mitad de los ingresos totales. Casi tres cuartas partes de las remesas se va a la mitad más pobre de los hogares mexicanos", apunta.
Las remesas, asegura, tienen un impacto positivo en la formación de capitales, y por tanto en la recaudación, con lo que contribuyen a largo plazo a generar crecimiento económico y desarrollo.
Por otra parte, destaca, la emigración contribuye a elevar los salarios, particularmente los de los trabajadores más pobres y menos educados, lo que a su vez tiene un impacto positivo en materia fiscal.
Según el estudio, México tiene la ventaja de que sus migrantes cuentan con un nivel de educación similar o menor al del promedio en su país de origen, lo que no sucede con las diásporas de otros países, donde tienden a salir los más educados o con mayores ingresos.
En entrevista, Sobarzo consideró necesario investigar más sobre el impacto recaudatorio de la emigración.
Advirtió que los patrones de los flujos migratorios están evolucionando rápidamente como resultado del cambio demográfico en México y los efectos de la reciente recesión económica en EU, lo que tendrá consecuencias en el largo plazo en términos de la aportación fiscal asociada con las remesas.
"Los impactos fiscales de la emigración en los próximos años pueden ser decrecientes. La recomendación es que hay que descansar más en la recaudación del mercado interno, y la típica conclusión es que hace falta una reforma fiscal que aumente la recaudación interna, y no depender hacia adelante de cuestiones como las remesas", comentó.