Jugo: bebida sobrevalorada
Despertar e iniciar el día con un delicioso jugo, forma parte del ‘desayuno perfecto’ para muchas personas. Después de todo la televisión y otros medios de difusión han hecho énfasis en que beber un buen concentrado de frutas o verduras cada mañana nos trae muchos beneficios, pero ¿realmente es cierto?
Es innegable que las frutas y las verduras traen muchos beneficios a nuestra salud; los nutrientes que estos alimentos nos pueden proporcionar son variables, pero siempre recomendados para su consumo regular. Sin embargo no es lo mismo comer una fruta o verdura en su presentación natural que ingerirla en jugo, pues cuando se habla de concentrar dos o más piezas en un zumo, la cantidad de sustancias útiles a nuestro organismo es evidentemente mayor.
UNO DE NARANJA
Los jugos cuentan con tantas presentaciones y variedades como gustos, frutas y vegetales existen en cada zona del mundo; aun así, sin duda alguna el más común es el de naranja. Si alguna vez se ha preparado usted mismo este delicioso líquido, sabrá que para llenar un solo vaso es preciso exprimir varias; de hecho, en promedio hacen falta ocho naranjas pequeñas para llenar un vaso de 450 mililitros. Ahora, hagamos un cálculo: cada naranja cuenta con aproximadamente 35 calorías, así que ese vaso de jugo contaría con alrededor de 280 calorías. Esa cifra es relativamente aceptable en el consumo calórico promedio para una persona... no obstante hay que evaluar algo más que el número de calorías: una sola naranja contiene la cantidad necesaria de azúcar para satisfacer los requerimientos humanos durante 12 horas. Dicho de otro modo: a través del zumo estaríamos ingiriendo ocho veces el nivel de azúcar que nuestro cuerpo requiere.
Es por ello que contrario a la vieja idea de empezar el día con un jugo, hoy los especialistas en nutrición y médicos de todo el mundo establecen algunos parámetros y sugerencias para la población en lo referente a la ingesta de este tipo de bebidas.
AZÚCAR Y MÁS AZÚCAR
Que algo sea bueno para la salud no significa que debamos comerlo en exceso. Es decir, es erróneo pensar que a más cantidad de frutas o vegetales concentrados, mayor será nuestro beneficio nutritivo. Siempre habrá sustancias que queden fuera de nuestro aprovechamiento e igualmente recibiremos otras que simplemente no necesitamos.
El jugo es una ‘vía fácil’ para ingerir azúcar de forma rápida, lo cual en algunos casos podría ser útil, aunque no es lo más común. Para ello juega un papel preponderante el estilo de vida de cada individuo. Es muy distinto beber un zumo y enseguida ir a sentarse frente a la computadora el resto del día, que hacerlo antes de emprender una demandante rutina de ejercicio, como pasa con los atletas.
En el mismo contexto, creer que un jugo matutino contribuirá a nuestro rendimiento es un mito; por el contrario, al iniciar el día, para el organismo es más urgente recibir agua natural, debido a la deshidratación nocturna tras casi ocho horas de sueño (en individuos regulares).
Quienes deciden incorporar zumos como parte de su régimen diario, necesitan diseñar un plan que les permita sacar el máximo aprovechamiento de sus nutrientes y el menor perjuicio en cuanto a cantidades de azúcar. En ese contexto los jugos mixtos, de verduras y frutas, son mejores que los de sólo verduras o sólo frutas, debido a que la combinación de ingredientes permite un más equilibrado aprovechamiento de las sustancias. Esto no debe adoptarse como una regla general, pues en cada caso hay que evaluar las concentraciones de nutrientes y contrastarse con las necesidades individuales de la persona. Existen personas que además de servirse un jugo acompañan su desayuno con un plato de fruta, lo cual representa un exceso y dista mucho de ser un alimento balanceado.
Otro aspecto clave que los especialistas indican tratándose de jugos se relaciona con su elaboración. Es fundamental que sean consumidos inmediatamente después de que las frutas hayan sido trituradas o cortadas, debido a que elementos como los antioxidantes y la fibra se pierden con el paso de los minutos.
Por otra parte es necesario subrayar que sin importar el proceso de elaboración del jugo (exprimir a mano o con máquina, por ejemplo), invariablemente se pierde un cierto grado de elementos como la fibra, por lo cual siempre es más aconsejable comer directamente la fruta.
NO TODO LO QUE SABE ES JUGO
En la actualidad encontramos en las tiendas una gran variedad de jugos envasados. En este caso es preciso tener el doble de cuidado que con los naturales. Lo primero a investigar es si realmente se trata de un jugo o sólo es una bebida con sabor a fruta o verdura.
En nuestro país, la Procuraduría Federal del Consumidor presentó en agosto de 2009 la Norma Oficial Mexicana para regular precisamente este tipo de bebidas en el mercado, debido a que la mayoría de los productos se anuncian como “naturales”, “a base de frutas”, etcétera. En ese contexto, la ley en cuestión indica que si los productos cuentan con más de un tipo de azúcar, o con aditivos en lugar de las frutas, o saborizantes, sólo pueden ser denominadas “bebidas saborizadas”. Jamás deben ser confundidas con jugos, pues en algunas marcas la cantidad de azúcares es tan alta como el de los refrescos y los niveles de nutrientes son nulos.
Esta información debe estar visible en una leyenda, colocada en el empaque de las presentaciones de todas las marcas. Aun así, la misma Profeco ha emitido una recomendación a los consumidores, que finalmente son quienes necesitan leer con atención la información de la etiqueta nutrimental, a fin de averiguar si los ingredientes son los más adecuados para su salud.
Los niños, las personas de la tercera edad y los diabéticos son quienes más deben tener cuidado al diferenciar entre jugos y bebidas saborizadas, pues son especialmente sensibles a sufrir algún tipo de problema por ingerir una cantidad de azúcar incorrecta para su condición y/o requerimientos.
MEJOR AL NATURAL
Las frutas y verduras son parte esencial de la buena alimentación, pero su consumo en forma de jugo no es apto para el diario, debe reservarse para un antojo. Si luego de esta información le queda alguna duda al respecto, consulte a un especialista en nutrición, quien le ayudará a determinar sus necesidades orgánicas y además le señalará qué ingredientes y cantidades son las más apropiadas para usted. No se trata de renunciar por completo a ellas, simplemente hay que aprender a sacar lo mejor de estas bebidas tan populares.
Correo-e: riturriaga@elsiglodetorreon.com.mx
Fuente: Licenciada en Nutrición Eliana Ortega.