Tengo un amigo muy chingón. Responde al nombre de José Carlos Arias y tiene un montón de títulos y doctorados en universidades británicas y francesas, pero sobre todo, es un maestro de la vida.
Acaba de abrir un blog, al que bautizó con el nombre de "El Observador" y se declara listo para poner toda su atención en las cosas cotidianas a fin de descubrir qué entrañan en realidad y de esa manera fundamentarlas y compartirlas.
Observar la vida no es un asunto menor. Se requiere despojarse de prejuicios para renovar la mirada, los ojos, descubrir lo nuevo y entregarnos al sublime arcano de lo desconocido.
Carlos Fuentes decía que lo que más le impresionaba de su amigo Julio Cortázar, otro chingón, eran "sus ojos largos". Ha manifestado que el escritor argentino tenía los ojos tan largos porque podían mirar la realidad paralela, a la vuelta de la esquina. En suma, la mirada de Cortázar estaba empeñada en ver el lado invisible de las cosas.
En un artículo que no tiene desperdicio y que ha titulado: "Eurocopa: Una broma del destino", José Carlos alude al disparejo enfrentamiento que tuvo lugar entre Alemania y Grecia, dentro de la Eurocopa de naciones y lo equipara al aun más desigual partido que se juega en las canchas europeas de la economía.
Grecia no podría competir ante Alemania más que en el futbol y eso quedó demostrado en el juego del viernes, donde los teutones resolvieron con atingencia el problema helénico. Ojalá la realidad fuera tan sencilla. El tema, como lo establece Arias, es cómo los grandes, encabezados por los teutones, pueden echar la mano a países que han sido francamente irresponsables en el manejo de sus finanzas.
Inglaterra, con su liga Premier y su libra esterlina cayó en el balompié ante Italia; España le pegó un paseo y eliminó a Francia y Portugal podría coronarse campeón del certamen.
Desgraciadamente, en la arena económica las cosas están al revés. Alemania, desde su indiscutible superioridad, ha hecho la carísima apuesta del rescate, a veces parece que a toda costa, de los escandalosos italianos, los presumidos españoles, los taimados portugueses y los beligerantes griegos.
El tema será saber si, como en la Copa, sus aliados la dejarán sola y tendrá que sostener el euro a pesar de los pesares.
Lo realmente aterrador es darse cuenta de que la eventual ruptura del bloque europeo alrededor del euro, cuyo fenómeno más visible, aunque no único es el caso de Grecia, podría tener consecuencias funestas para la economía mexicana.
En vísperas de elecciones, con una contienda cerrada y la posibilidad de conflictos luego del 1 de julio, nadie en su sano juicio quisiera que desde la cuna de la civilización occidental nos llegara otra "broma del destino".
La liga para leer el artículo completo del Doctor Arias es http://www.elobservador-atencion.com
apbcarter_1@hotmail.com