Hoy no se quejó López Obrador de acarreo de electores, relleno o robo de urnas o actas alteradas. Tampoco ha cuestionado los conteos rápido, del PREP y los cómputos finales. Pero, a su juicio, la elección no fue “auténtica y libre” y el PRI “compró 5 millones de votos”.
Menos se pronunció el candidato de las izquierdas por la canción del “voto por voto, casilla por casilla”, puesto que fueron recontadas las boletas de 78 mil 469 paquetes, para un total de 45 millones 49 mil 356 votos, más las boletas anuladas.
Tampoco quedó en duda el desempeño del IFE porque incluso adelantó el conteo rápido y las cuentas fueron precisas, no como hace seis años, cuando fue hecha la revisión de 1 millón 500 mil votos fuera de contexto y al final declaró el Tribunal Electoral federal que López Obrador perdió por 0.56%, casi medio punto.
Esta vez, el tabasqueño fue derrotado con 6.62%. Es golpe contundente y peor le fue a la panista Josefina VázquezMota, quien quedó atrás de Peña Nieto con un escandaloso menos 13.80%.
La semana pasada, el líder blanquiazul, Gustavo Madero, reconoció que su partido sufrió una “derrota mayúscula”. Lo dijo tras de que el jefe nato del PAN, Felipe Calderón, felicitó al priista Enrique Peña como virtual presidente de México para el próximo sexenio.
Sin embargo, López Obrador resultó con la humorada de que Peña compró cinco millones de votos. ¿En qué botica los venden? En su estilo temperamental afirmó: “Vamog a impugnar y…vamog a presentar las pruebas”. Fue él quien envió a gente del Movimiento Progresista a inmiscuirse con los estudiantes del #Yo soy 132 para hacer plantones en torno al IFE e incluso intentó bloqueos en el Periférico.
Y el líder del PRD y activista de la desparecida Liga 23 de Septiembre, Jesús Zambrano, afirmó que el PRI gastó en su campaña mil 817 millones de pesos, seis veces más que los partidos de izquierda -¿lo demostrará?y ruega al Partido Acción Nacional apoyos para impugnar al PRI.
El panista Gustavo Madero, tan de ínfimo nivel político como lo demuestra con las derrotas “mayúsculas” de su partido en las gubernaturas del estado de México y ahora en Jalisco, Morelos y la presidencial, dijo que considera unirse al bando de López Obrador para impugnar a Peña Nieto. ¿Para multiplicar las patadas de ahogado?
LÓPEZ OBRADOR RECORRIÓ, en una acción inexplicable, los 125 municipios mexiquenses para oponerse a la coalición del PAN con el PRD, y enfrentar al entonces candidato, Eruviel Ávila. Ahora AMLO lanza a Zambrano a unir esfuerzos con Madero y pretender la anulación de los comicios del 1 de julio. Es de película demencial, vistos los resultados del IFE.
López Obrador no asimila el segundo revés, porque ya se veía con la enseña patria en el pecho e iba a ser el Benito Juárez de estos tiempos, teniendo a su lado al “mejor político deMéxico”, Marcelo Ebrard, como secretario de Gobernación.
Es lamentable que al exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, se le haya exhibido como máximo educador, el Vasconcelos de esta década, y a la octogenaria Elenita Poniatowska se le incluyera en el gabinete de las ilusiones… y ella aceptara.
Con la estridencia que le caracteriza, el zacatecano Ricardo Monreal mostró 3 mil tarjetas que, supuestamente, fueron para la compra de votos. Otra falsedad monumental. Esas tarjetas de Soriana fueron entregadas desde el año pasado por el gobernador mexiquense Eruviel Ávila y son parte del programa “10 Acciones por la Educación”.
Es un apoyo mínimo, comparado con los más de 900 pesos que entrega mensualmente el gobierno del DF a 480 mil personas de la tercera edad. Por ello, en la impugnación que haga el llamado Movimiento Progresista ante el Tribunal Federal Electoral, también va a desplomarse lo de las tarjetas.
Ahora la pregunta es si López Obrador va a intentar una tercera campaña presidencial, como Cuauhtémoc Cárdenas, y otra vez le va dar zancadilla a Marcelo Ebrard.
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