Sánchez recibió una cornada.
Tranquilo, serio -como su toreo y su personalidad- Juan Pablo Sánchez convalece en un hospital Mocel de la capital mexicana. Recibe visitas, atiende las llamadas de reporteros y amigos interesados en conocer su estado de salud. Al mismo tiempo, el aguascalentense reflexiona a propósito de la cornada de dos trayectorias que sufrió en el muslo izquierdo el domingo pasado, mientras toreaba en la Plaza México.
"Son pruebas muy duras. El toro fue muy certero, porque a la primera, no me perdonó, me tocaba", admite Sánchez. "Tengo un año como matador de toros, estoy joven, es mi tercera cornada y es una prueba dura, porque sabes que estás en una plaza muy importante, al lado de dos figuras del toreo y eso me motivó a quererme quedar", agrega el diestro.