Microbios saludables: probióticos
Seguramente ha oído mencionar la palabra probióticos; pero tal vez no sepa que se trata de microorganismos vivos y que a pesar de su diminuto tamaño pueden producir grandes beneficios a nuestra salud.
Sin duda la palabra ‘probióticos’ le suena familiar. Es probable que la haya leído en alguna etiqueta, o tal vez escuchó en algún comercial decir que incluirlos en su alimentación diaria puede tener efectos positivos en su salud, o que conozca a alguien que compra productos que los contienen. Pero ¿sabe a ciencia cierta de dónde provienen o a qué ayudan?
Los probióticos son microorganismos que fueron detectados desde hace muchas décadas, y que a partir de su hallazgo comenzaron a ser utilizados para restaurar la flora intestinal y contribuir al bienestar general. Elie Metchnikoff, científico ruso ganador del premio Nobel de Fisiología en 1908, fue quien descubrió sus numerosos beneficios.
La curiosidad de Metchnikoff despertó luego de observar a unos campesinos belgas, quienes comían yogur con frecuencia y gozaban de excelente salud y larga vida. Al analizar el yogur, descubrió que éste contiene microbios que habitan naturalmente en nuestros intestinos.
Y es que en la flora intestinal del ser humano se encontró que existen alrededor de 100 millones de bacterias, algunas de las cuales trabajan a nuestro favor y otras no. Entre las benéficas están los lactobacilos y las bifidobacterias. Aunque algunos creen que se trata de microorganismos distintos a los probióticos, no existe ninguna diferencia entre unos y otros, “de hecho son los mismos”, explica el Médico Gastroenterólogo Santiago Ávalos.
Fue en 1965 que los médicos Lilly y Stillwell utilizaron por primera vez el término probióticos para nombrar a esos microorganismos. Esta palabra deriva de dos vocablos: del latín pro, que significa ‘por’ o ‘a favor de’, y del griego bios, que quiere decir ‘vida’.
Su función principal, entonces, es la de promover un mejor funcionamiento del intestino, fortalecer al estado inmunológico y a la salud en general.
¿Y DÓNDE ESTÁN LOS PROBIÓTICOS?
Quienes consumen probióticos con regularidad tienen más herramientas para incrementar su bienestar cardiovascular, ya que disminuyen la absorción de las grasas y lípidos. Además previenen importantes padecimientos como el cáncer de colon “precisamente por la proliferación de las bacterias buenas que trabajan a nuestro favor, eliminando las sustancias malas, generalmente las más agresivas para la mucosa intestinal y que provocan este mal”, explica Ávalos.
Los probióticos se generan en la leche y sus derivados, incluyendo el yogur (que es una variedad de leche fermentada) y el jocoque. También están disponibles en el chocolate amargo, el miso (una pasta fermentada de origen japonés que comúnmente se come en sopa) y el chucrut (receta típica alemán elaborado con hojas de repollo fermentadas). Asimismo, se han diseñado algunos fármacos que los contienen, los cuales pueden obtenerse con prescripción médica.
Y es que de acuerdo con el gastroenterólogo, los probióticos usualmente son indicados como complemento para combatir enfermedades inflamatorias, crónico-degenerativas, diarreas por infección, por antibióticos o por radiación; en casos de colon irritable, en pacientes con cirrosis o hígado graso, en individuos intolerantes a la lactosa o con infecciones del intestino en donde éste se llega a paralizar (padecimiento llamado enterocolitis necrotizante, que es como si se gangrenara).
Desde luego, no hay que estar enfermo para ingerir probióticos. El gastroenterólogo aclara que sólo para fines muy específicos es el médico quien debe recetarlos en su versión concentrada (fármacos), señalando la dosis, frecuencia y periodo de consumo adecuados, según el estado de la persona. Pero son buenos y recomendables para la gente en general, consumiéndolos de manera natural a través de los derivados de la leche o los alimentos ya mencionados.
BÚSCALOS DESDE HOY
Hoy en día la ingesta de probióticos es recomendable para todos, especialmente en un país como el nuestro donde los hábitos alimentarios son muy malos, porque gran parte de la población suele comer fuera de casa varias veces a la semana o al día, lo cual favorece la proliferación de enfermedades gastrointestinales, pues la flora se llena de virus, bacterias y parásitos.
Así, quien acostumbra a su cuerpo a consumir probióticos, gozará de un intestino sano pues se producirá con facilidad la vitamina K necesaria para una buena absorción de todos los nutrientes que integran una dieta balanceada (carbohidratos, grasas, vitaminas, etcétera). En cambio si el intestino no cuenta con ese refuerzo estará más expuesto a inflamarse y por lo tanto a sufrir de diarreas que le impidan aprovechar correctamente dichos elementos, aumentando el riesgo de caer en desnutrición. Recordemos que quien tenga un buen funcionamiento de su flora intestinal tendrá más reservas y se desempañará mejor, pues su energía estará al 100 por ciento.
Hay que tomar en cuenta además que al perfeccionar las condiciones nutrimentales también se optimiza el estado inmunológico, lo cual sirve para mantener alejadas enfermedades, alergias, y en general para tener un buen funcionamiento del organismo. Por todas estas razones, es más que recomendable incluir cierta cantidad de probióticos como parte de la dieta diaria. Lo ideal es estructurar un menú equilibrado, con ayuda de un especialista en nutrición.
Correo-e: amiranda@elsiglodetorreon.com.mx
Fuente: Médico Gastroenterólogo Santiago Ávalos.