Adán y Eva comieron el fruto prohibido.
El Señor los castigó severamente. Al hombre le dijo que tendría que trabajar para ganar el pan, y que sus días sobre la tierra estarían contados. A la mujer le dijo que su preñez sería fatigosa, y que pariría con dolor.
Después de imponerles esas rigurosas penas el Señor expulsó a Adán y Eva del paraíso.
Mientras salían del edén masculló Adán entre dientes, rencoroso:
-Se aprovecha de que todavía no hay Comisión de Derechos Humanos.
¡Hasta mañana!...