El Señor hizo al chimpancé.
Sopló levemente sobre él, y cobró vida el chimpancé.
El Señor hizo al orangután.
Sopló levemente sobre él, y cobró vida el orangután.
El Señor hizo al gorila.
Sopló levemente sobre él, y cobró vida el gorila.
El Señor hizo al hombre.
En el momento en que iba a soplar levemente sobre él estornudó con fuerza.
Eso lo explica todo.
No nos envanezcamos.
¡Hasta mañana!...