Tragedia. El pequeño Jael no resistió el fuerte golpe en la cabeza al caer del caballo y tras permanecer en dos hospitales, al final murió y su cuerpo fue enviado al anfiteatro del Semefo.
Un niño de diez años de edad, perdió la vida en una clínica particular, unas 48 horas después de haber caído del caballo que montaba y golpearse la cabeza, en hechos ocurridos en el poblado Las Piedras, del municipio de Lerdo.
La comandancia regional de la Dirección Estatal de Investigación (DEI), informa que la víctima del lamentable accidente llevaba por nombre, Jael Samir López Sánchez, de diez años y quien tuviera su último domicilio en Las Piedras.
A las dos de la tarde, de la clínica San José, de Gómez Palacio, se reportó a la Vicefiscalía de la Región Laguna Durango, sobre un niño muerto debido a un traumatismo craneoencefálico.
MINISTERIO PúBLICO
A la citada clínica particular acudió a dar fe el agente investigador del Ministerio Público de Delitos Contra la Vida y la Integridad Corporal, acompañado de peritos de la Fiscalía General del Estado y elementos de la DEI.
De acuerdo a la versión que dio a las autoridades judiciales, Elizabeth López, tía del menor, el miércoles el pequeño salió de la casa y dijo que iba montar a caballo.
Transcurrida una media hora, más o menos, les fueron a avisar que Jael se había caído del caballo y estaba inconsciente.
TRASLADO
En primera instancia, los angustiados familiares trasladaron al menor al Hospital General de Gómez Palacio, donde permaneció poco más de 24 horas.
Al preguntar los familiares por el estado del pequeños, los médicos les informaron que estaba muy grave y la realidad era que había muy pocas probabilidades que sobreviviera.
Los angustiados familiares del niño decidieron llevarlo a la Clínica San José, para ver si era posible salvarlo mediante una intervención quirúrgica, pero el pequeño no resistió debido al fuerte golpe recibido en la región occipital del lado izquierdo y falleció.
RECONOCIMIENTO
El cuerpo del niño fue enviado al anfiteatro del Servicio Médico Forense (Semefo), donde el médico legista le practicó sólo el reconocimiento cadavérico para luego entregarlo a sus familiares.