Los ministros de Defensa y de Exteriores de la OTAN comenzarán hoy en Bruselas a definir cuál será el papel de la Alianza en Afganistán una vez que el grueso de sus tropas hayan dejado el país, lo que está previsto que suceda en 2014.
El encuentro conjunto tiene como objetivo preparar las decisiones que la organización prevé tomar el mes próximo en la cumbre que los jefes de Estado y de Gobierno celebrarán en Chicago.
La OTAN se ha comprometido ante Kabul y el resto de la comunidad internacional a seguir prestando apoyo a largo plazo a Afganistán.
El principal vehículo, según fuentes aliadas, será una operación centrada en tareas de formación y apoyo a las fuerzas de seguridad afganas, que para finales de 2014 deben tener el control total de la seguridad en el país si se cumple el calendario del proceso de transición ya en curso.
En Chicago, la OTAN aspira a concretar en qué consistirá ese operativo, que algunos países también quieren acompañar de ciertas actividades de combate, principalmente de lucha antiterrorista.
La Alianza también busca un consenso de cara a la cumbre sobre la financiación a largo plazo del Ejército y la Policía afganos, que seguirá dependiendo en gran medida del exterior.
Según cálculos estadounidenses, a partir de 2014 harán falta alrededor de 4.100 millones de dólares (más de 3.100 millones de euros) al año para mantener esas fuerzas.
La discusión de hoy entre los ministros de Defensa y de Exteriores de la OTAN se completará mañana con otra reunión sobre Afganistán en la que participarán todos los países que forman parte de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) .
Antes de ocuparse de la situación en el país afgano, los responsables aliados de Defensa mantendrían ayer otro encuentro centrado principalmente en la mejora de las capacidades militares de la Alianza.
Por parte española estarán en Bruselas tanto el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, como el de Defensa, Pedro Morenés.