El 25 de abril de 2004 se publicó en el periódico oficial número 34, el Decreto mediante el cual se declara Área Natural Protegida, la región conocida como Cañón de Fernández. La superficie protegida se encuentra en el municipio de Lerdo y abarca aproximadamente 17, 000 hectáreas. Una de las características más importantes que permitieron aplicar la categoría de Parque Estatal al Área, es la presencia de un tramo del Río Nazas con un elevado nivel de conservación y propiedades biológicas y paisajistas verdaderamente espectaculares.
Diversos estudios incluyendo los oficiales, justifican la conservación del Cañón de Fernández en la gran riqueza de especies vegetales y animales presentes, entre las cuales se encuentran especies endémicas, que sólo se encuentran en esta región, especies consideradas como muy raras, y por desgracia también especies que se encuentran en algún tipo de riesgo, llámese en peligro de extinción, amenazadas o que requieren protección especial.
Más recientemente, las excelentes condiciones del hábitat del Parque, en especial la del tramo de río, con agua permanente durante todo el año, se logró el reconocimiento internacional de Humedal Ramsar. Esto se dice fácil, pero no lo es, hasta hace poco en el mundo entero solamente existían 1,011 humedales distribuidos en 117 países. ¿Por qué es tan importante que el tramo del Río Nazas llamada Cañón de Fernández, sea distinguido como Humedal Ramsar?
Quizá el hecho de pertenecer a un tratado intergubernamental como la Convención de Ramsar, que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos relacionados, sea uno de los aspectos más destacados. Porque coadyuva generando una sinergia con la declaración del área natural protegida, contra las modificaciones de descerebrados que ocasionan degradación de los hábitat que sostienen a una gran cantidad de especies, en particular de aves acuáticas y migratorias. Además, los objetivos del Plan de Manejo del Parque Estatal se fortalecen porque coinciden con la filosofía de Ramsar que gira en torno al concepto de "uso racional". El uso racional de los humedales se define como "el mantenimiento de sus características ecológicas, logrado mediante la implementación de enfoques por ecosistemas, dentro del contexto del desarrollo sostenible". Por consiguiente, la conservación de los humedales, así como su uso sostenible y el de sus recursos, se hallan en el centro del "uso racional" en beneficio de la humanidad.
Por otro lado, nuestro bellísimo humedal coronado por una arboleda sana y majestuosa, contribuye con importantes beneficios ambientales que son precisamente la razón fundamental de su conservación. Diversas actividades humanas como la pesca, la agricultura, la actividad forestal, el turismo alternativo, la belleza escénica, la conservación de la biodiversidad, la mitigación de las sequías, la reducción de las corrientes que provocan inundaciones, entre otros, requieren de los recursos naturales que son provistos por el humedal del Cañón de Fernández y dependen, por lo tanto, del mantenimiento de sus integridad ecológica.
Este humedal es muy importante para el abastecimiento de agua dulce con fines diversos. Los humedales sanos son filtros que protegen y mejoran la calidad del agua, por ejemplo, la vegetación de galería como árboles, arbustos y herbáceas limpian el agua de compuestos nitrogenados y fosforados, que ocasionan zonas muertas en el río, con riesgo de terminar con la vida acuática del humedal. Algunas especies como el álamo y el sauce son capaces de limpiar el agua de metales pesados como el cadmio y el zinc. Otras especies herbáceas como el zacate chino, puede acumular metaloides como el cadmio, arsénico y plomo. Se trata ni más ni menos que de una "potabilizadora natural", que no requiere de proyectos multimillonarios, sino de apoyos modestos de conservación, rehabilitación y restauración de ecosistemas.